Christkindlmarkt o Mercadillo del “Niño Jesús” en la plaza del Ayuntamiento vienés.

Viena ofrece la posibilidad de visitar un gran número de museos, por lo que el viajero siempre encontrará uno que se adapte a sus gustos e intereses.


Palacio de Schönbrunn.


KunstHausWien.

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NOTICIA PUBLICADA EL 31 DE OCTUBRE DEL 2005

Viena

Arte y ocio en la ciudad imperial

MARÍA POLO

Organizar un viaje a Viena es una excelente opción para conocer una ciudad espectacular, que dejará helado a cualquier viajero que se acerque. Una ciudad imperial, donde cada edificio supera en espectacularidad a su anterior. Palacios, museos, cafés y la intensa vida cultural de la ciudad harán de Viena un lugar difícil de olvidar.

Mercadillos navideños
En esta época del año es imposible obviar los diferentes mercadillos navideños que pueblan la ciudad de Viena: artesanía, productos típicos y todo tipo de ambientes para todos los gustos.

Un tradicional mercado es el que se sitúa en la plaza del Ayuntamiento o “Rathausplatz”. Se trata del “Christkindlmarkt” o mercadillo del “Niño Jesús”. Entre los 145 puestos disponibles será fácil encontrar un regalo especial.

Un ambiente más vanguardista es el que se respira en el “MuseumsQuartier”, donde se encuadran los museos Leopold y Mumok. Para Navidad, la organización ha ideado un patio de iglús en el que se puede degustar el tradicional ponche caliente y diversas especialidades navideñas. Y los fines de semana, los Dj’s se encargarán de proporcionar el toque moderno a las fiestas.

Otro escenario idílico es el mercadillo navideño situado en los alrededores del palacio de Belvedere. Docenas de puestos rodean al palacio barroco y ofertan desde adornos navideños, regalos o pequeños souvenirs hasta especialidades vienesas como el pan de jengibre, galletas de canela, el tradicional vino o el ponche caliente.

Museos
Viena ofrece la posibilidad de visitar un gran número de museos, por lo que el viajero siempre encontrará uno que se adapte a sus gustos e intereses.

Podrá seguir los pasos de la dinastía de los Habsburgo y, en especial, de la emperatriz más conocida, Sisi. El palacio imperial de Hofburg alberga los aposentos privados y las salas de representación que utilizaba la monarquía del Danubio.

Uno de los museos más importantes del mundo y, por ello, de los más visitados en Viena, es el Albertina. Cuenta con la colección del duque Albert von Sacasen-Teschen, compuesta por más de un millón de grabados y 60.000 dibujos. Podrá contemplar obras tales como “La liebre” de Durero o numerosos estudios de mujeres de Klimt. El palacio de Belvedere, antigua residencia veraniega del príncipe Eugenio, envolverá al visitante en un ambiente único. Y es que, a la vez que se recorren los pasillos de uno de los palacios barrocos más impresionantes de Viena, podrá contemplar una colección pictórica única en el mundo. “El Beso” de Gustav Klimt o las obras expresionistas de Kokoschka dan razón de ser a este museo.

Si dispone de tiempo para ello, otra opción interesante y diferente de la ciudad es visitar la “KunstHausWien”, un centro de exposiciones que alberga de forma permanente las obras del pintor Friedensreich Hundertwasser (1928-2002) y exposiciones temporales de arte contemporáneo. Sólo visitar el exterior del inmueble merece la pena: elementos irregulares de vidrio, metal, ladrillo, madera y azulejos de cerámica multicolores conforman la fachada del edificio. Muy cerca de aquí se encuentra la “Hundertwasser-Haus”, otro edificio decorado por el original artista.

Como no podía ser de otra forma, Viena cuenta con un museo dedicado a la música: La Casa de la Música, que permite al visitante hacer un viaje musical e incluso producir tonos y sonidos. Otro foco de interés es la Ópera de Viena, que puede ser visitada, siempre y cuando no haya ensayos.

Cafés
Es imprescindible la visita a alguno de los cafés más conocidos de la ciudad. En Sacher podrá degustar la tarta tradicional “Sacher Torte”, elaborada a base de chocolate negro y mermelada de albaricoque.

Otro de los cafés de referencia es el Landtmann, uno de los más elegantes de la ciudad. Por este lugar han pasado personajes tan importantes como Sigmund Freud, Marlene Dietrich o Romay Schneider.

El café Central es el café de los literatos por excelencia. La música de piano en vivo sumerge al visitante años atrás mientras degusta la cocina vienesa y los dulces caseros.