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PSICOLOGÍA DEPORTIVA APLICADA AL DEPORTE

¿Hay que priorizar los resultados o la diversión?

La búsqueda de mejores marcas y un rendimiento óptimo puede hacer olvidar que el fin último para la práctica del deporte es siempre pasarlo bien

 

El ‘runner’ debe hallar el equilibrio entre divertirse y mejorar sus marcas. - MEDITERRÁNEO

MARÍA Valls
13/09/2017

El deporte es sinónimo de disfrute, es más, la palabra deporte deriva del latín diversión. También es cierto que unido al deporte va incluida la competición, y con ello el resultado. Sin embargo, diversión y deporte no deberían ser contrapuestos, sino complementarios, pues la competición bien entendida y enmarcada es motivo de diversión.

Los motivos por los que la competición provoca que el deporte no sea divertido son estos:

1. Vivencia ansiógena

Cuando el runner se plantea una competición como un todo o nada, en el que si las cosas salen bien, todo es fantástico y si los resultados no son los deseados, todo es un fracaso. En el punto medio y en el equilibrio se encuentra la virtud.

2. Fin en sí mismo

La competición es un elemento fundamental para que el deportista siga desarrollándose, creciendo deportivamente, aprendiendo y conociéndose mejor física y mentalmente. Es decir, la competición, nunca es el examen final que nos dará un aprobado o un suspendido, sino es un control rutinario que nos permite saber si estamos trabajando en la buena dirección.

3. Valorar solo los logros

En la vida deportiva de un atleta, existirán momentos deportivos excelentes, buenos, regulares y menos buenos. Por ello, finalmente un runner dejará de divertirse con el deporte, si únicamente valora grandes resultados y logros, y no valora los pequeños objetivos intermedios conseguidos, los segundos o incluso décimas de segundo de mejora en sus marcas, igualar o mejorar aunque sea una única posición en una carrera...Porque la realidad es que los grandes logros y resultados ocurren con poca frecuencia, pues es evidente que no podemos estar constantemente mejorando marcas, resultados, posiciones...El verdadero logro, es divertirse entrenando y compitiendo, llevar una vida saludable y convertir el deporte en un estilo de vida.

4. No contemplar el proceso

En alguna ocasión ya hemos hablado de lo totalmente erróneo y peligroso que resulta estar inmersos en la sociedad del ya y el ahora, de las prisas por conseguir todo, de la dieta milagro y del entrenamiento eficaz que en una semana te convierte en campeón mundial. El deporte afortunadamente, no es de la filosofía de la prisa, sino de la filosofía de la hormiga. Requiere trabajo diario, continuo, ir despacito, no tener prisa, ser disciplinado...por lo tanto el deporte implica un proceso en el que el entrenamiento y la dedicación continua darán con el tiempo sus frutos.

5. Emociones negativas

El deporte ha de proporcionar a la persona bienestar, reducir el estrés tanto fisiológico como psicológico, la ansiedad, el cansancio de la rutina, mejorar el estado de ánimo, producir placer y confort, ilusión...Pero en ocasiones cuando el atleta vivencia la competición como un todo o nada, el deporte se convierte en fuente de tensión, de frustración, de desasosiego, de desánimo, de estrés, de malestar, de mal humor...

6. Expectativas no realistas

Si un runner está objetivamente preparado y entrenado para correr un 5.000 metros lisos en 20 minutos, y se plantea en una competición bajar de 18 minutos, el resultado jamás va a ser complaciente, ya que aunque logre incluso superarse bajando de los 20 minutos, lo hará como mucho en 15-20 segundos, por lo que experimentará frustración, tristeza... por no tener sus expectativas ajustadas a la realidad.

Lo importante, runner, es la diversión y tu bienestar personal. Por ello, aquí tienes las claves para que esto no suceda.

*Psicóloga Deportiva

twitter: @mvallsbarbera