Un equipo técnico detallará métodos de reintroducción del buitre quebrantahuesos (Gyapaetus barbatus) en el Maestrat, así como los pormenores sobre nuevas instalaciones necesarias, origen y número de ejemplares a traer a territorio valenciano. Así se acordó por parte de las administraciones implicadas tras la reciente visita a la Tinença de Benifassà de representantes del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, técnicos de Aragón y Catalunya y la Fundación Fundem, acompañados por representantes de la Conselleria de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Climático y Desarrollo Rural.

El objeto del recorrido era presentarles la zona como candidata para la reintroducción de la especie en la Comunitat Valenciana y contribuir así a su supervivencia. En la visita a la Tinença se inspeccionaron instalaciones, terrenos y recursos humanos disponibles para hacer viable el proyecto. La propuesta valenciana obtuvo la aprobación general, lo que dio paso a la constitución de la comisión técnica que ha de perfilar los detalles de la vuelta del vultúrido a los montes castellonenses. Los asistentes felicitaron a la Generalitat por la iniciativa, coincidiendo en que la puesta en marcha del proyecto es del mayor interés para la recuperación del quebrantahuesos en toda España.

El quebrantahuesos figura como especie en peligro de extinción en el Catálogo Español de Especies Amenazadas. En 2015, la Generalitat encargó a la Universitat de Valencia (UV) un Estudio de Viabilidad para su reintroducción en el Maestrat. El proyecto se inserta en el Protocolo General entre el ministerio y las comunidades autónomas para recuperar la distribución histórica de esta especie, actualmente recluida en el Pirineo, que la consellera Elena Cebrián firmó hace un año y al que el Consell se adhirió en junio de 2016.

En Europa, la población más importante se encuentra en ambas vertientes del Macizo Pirenaico, con el 85% de las unidades reproductoras conocidas de la Unión Europea, y una tendencia demográfica claramente positiva en las últimas décadas.

Esta población está sujeta a diversos factores que podrían condicionar, a corto y medio plazo, su supervivencia, como son su relativamente reducido tamaño poblacional, su restringida área de distribución y la dificultad de la especie para colonizar nuevos territorios. La suma de estos factores la convierten, a pesar de su crecimiento continuado en las últimas décadas, en una población vulnerable. Deben, por tanto, continuarse y reforzarse los programas de conservación que se han venido aplicando, con éxito, en el pasado y potenciar la colaboración entre las administraciones para garantizar la supervivencia del quebrantahuesos.