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BENICARLÓ

Sant Gregori atrae a más de 10.000 romeros a su ermita de Benicarló

La Romería recorre el trayecto desde el templo parroquial de San Bartolomé hasta la ermita del santo en las afueras de la ciudad

 

El momento de la salida de los romeros de Benicarló con el santo en dirección a la ermita de San Gregorio. - MARÍA JOSÉ SÁNCHEZ

MARÍA JOSÉ SÁNCHEZ / BENICARLÓ
09/05/2017

A pesar de que algunos han aprovechado el día de Sant Gregori, festividad local, para disfrutar de un largo puente, la afluencia a la Romería en honor del santo ha sido, como es habitual, multitudinaria. A pie, en carro, en bicicleta o a caballo, además de en los siempre presentes carritos de bebé, miles de personas de todas las edades y condiciones han completado el trayecto que separa el templo parroquial de San Bartolomé -de donde ha salido la imagen de San Gregorio sobre peana - hasta la ermita que se levanta a las afueras de la ciudad en honor del santo varón que liberó Benicarló de mortíferas plagas en el pasado.

Principal garante y salvaguarda de la tradición es la Asociación de Amics de Sant Gregori que, junto con el consistorio, el apoyo de un ejército de voluntarios y entidades sociales, dedican su esfuerzo a conseguir que, cada año, la cita sea realmente una jornada de sana convivencia y diversión. Empezando por el reparto de cucuruchos de romero y peladillas, para hacer más dulce el camino, hasta el arreglo de la capilla o la elaboración de más de medio centenar de paellas para reponer fuerzas en la comida popular, todo se organiza con mimo.

En los aledaños de la ermita, formando parte del paisaje bullicioso y colorido del día festivo, se levantan tenderetes en los que se puede encontrar hasta el objeto más inusitado y, como no, el aroma que fluye de las barbacoas y de las eventuales cocinas de las distintas paradas otorgan al entorno una atmósfera particular, entre divina y mundana, que se mezcla con el olor que emanan los arreglos florales.

Y así, cada año, fieles y no tanto, repiten la ceremonia que arranca la vispera del 9 de mayo cuando, hasta los alededores de la ermita, empiezan a llegar los primeros visitantes para compartir una animada velada.

El cambio más destacado en esta edición ha sido que el bar de la ermita ha permanecido cerrado al público debido a los trabajos de rehabilitación, accesibilidad, restauración y legalización de la actividad, que han finalizado recientemente y actualmente el servicio se encuentra en proceso de licitación.

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