El coloso ha caído. Del 1-7 a Brasil hace cuatro años provocando el Mineirazo y la conquista de su cuarto Mundial al estrepitoso derrumbe en Rusia abatida por una hermosa Corea del Sur. Alemania forma parte del pasado, quizá también Joachim Löw, su seleccionador, elogiado como el técnico moderno que necesitaba el país para volver a coserse estrellas, pero zarandeado ahora por millones de compatriotas por no ejecutar la renovación que demandaba el campeón.

Apeló Löw a la vieja guardia (Müller, Özil y Neuer), pero de tan viejos que son no le han dado lo que necesitaba. El campeón vuelve a casa a la primera. Es ya tradición en los Mundiales: Francia (1998), Italia (2006), España (20109 y ahora Alemania (2014) son destronados de su corona, incapaces de defenderla con honor. "No hemos merecido pasar a octavos", admitió el técnico, inmerso ahora en un profundo debate, a pesar de que acababa de ser renovado hasta el 2022.

Ni siquiera él sabe si debe continuar porque Alemania ha entrado en una peligrosa involución, siendo condenada por Corea del Sur, retratando su declive en esa jugada, ya en el tiempo añadido del tiempo añadido, cuando Neuer se puso a regatear en el balcón del área de Hyeonwoo, un prodigioso guardameta. Perdió la pelota la selección germana y Corea rubricó el 2-0 en una tarde digna de una película de ciencia ficción.

Una de las tardes que pasarán a la historia de los Mundiales. Y no solo por el desplome de un coloso sino porque Suecia, que ya había eliminado a Holanda en la fase de clasificación y luego a Italia en la repesca, se colaba en octavos de final, mientras todo México contenía la respiración con una derrota que le supo a gloria bendita (0-3, pero sigue viva).

"Es un momento difícil, la decepción es terrible", contó Löw, antes puesto como ejemplo, ahora, en cambio, elegido como el gran culpable por no saber regenerar a una selección campeona del mundo. "En las últimas Copas del Mundo estuvimos entre los cuatro mejores e incluso ganamos, tenemos que analizar porque nos hemos demostrado el fútbol que tenemos", dijo el seleccionador.

Finalista en el 2002 (perdió con Brasil), semifinalista en el 2006 (perdió con Italia), semifinalista en el 2010 (el gol de Puyol le privó de la final), campeona en el 2014... Ahora, a casa. Y todo tras una caótica primera fase, con dos derrotas (0-1 ante México y 2-0 con Corea) y un angustioso triunfo sobre Suecia (2-1) gracias al milagroso gol de Kroos, que era, en realidad, el epílogo del final de una era.Tan mal ha estado Alemania que ha caído como ella suele ganar. Cuando el reloj caminaba hacia los minutos de descuento, Corea del Sur le dio en Kazán una lección que nunca olvidará. Es, por lo tanto, el final de una generación. "Creo que el último buen partido que jugamos fue en otoño del 2017", se lamentó Hummels, asumiendo la dimensión de tan monumental desastre.

Es una hecatombe para Alemania, que solo se había ido de la primera fase de una Copa del Mundo en 1938. Fue la colista del grupo y solo marcó dos tantos (Reus y Kroos), el peor registro de su historia: tres goles hizo en 1934, cuatro en 1962. Tenía, y tiene, una excelente generación de jóvenes que pedían paso (Alemania es la actual campeona de Europa sub-21), pero Löw se ancló en el pasado, prescidiendo por ejemplo, de Sane, la estrella emergente del City de Guardiola, y dándole sumisamente la titularidad a Neuer, que llevaba más de un año sin jugar por una grave lesión, y sentando a Ter Stegen en el banquillo.

"Es duro de asumir todo esto, hay que dejar pasar unas horas”, admitió el propio seleccionador cuando le preguntaron por su futuro. "Hay que pensar las cosas con calma", añadió Löw, quien vio desplomarse delante suyo a un coloso. Las verdaderas secuelas se verán con el paso del tiempo porque Alemania murió con tanto estrépito que durarán quizá hasta años en percibirse.