Un día después de reunirse en la Moncloa con Mariano Rajoy y pactar la aplicación de un 155 «contundente» si el nuevo gobierno catalán reabre la vía unilateral, Pedro Sánchez dio ayer una nueva muestra de dureza. El secretario general del PSOE propuso una reforma del Código Penal para «adecuar» el delito de rebelión al escenario catalán. Sánchez no fue muy concreto, y su iniciativa provocó sorpresa en las filas socialistas, pero defendió que había que «actualizar» este tipo penal a «hechos que eran inimaginables hace años».

La rebelión, tal y como está definida en la actualidad, requiere un alzamiento «violento». Según Sánchez, está «vinculado absolutamente a golpes militares». De lo que se trata, continuó, es de ampliarlo para que pueda aplicarse a los dirigentes públicos que se sirven de las «instituciones» para «subvertir» el orden constitucional. «Es evidente que el delito de rebelión tal y como está tipificado en el año 1995 no corresponde al tipo de rebelión que se ha sufrido durante estos últimos meses», dijo el líder socialista en TVE, provocando las críticas de los partidos independentistas y Unidos Podemos y el escepticismo del PP y Ciudadanos.

La dirección del PSOE evitó dar más datos sobre la propuesta lanzada por su secretario general. Tampoco aclaró cuándo se registrará la iniciativa en el Congreso, que no afectaría a los dirigentes independentistas ya procesados al no ser posible la aplicación de normas previas a los hechos juzgados, por el principio de irretroactividad. Pero Sánchez ofreció un dato que da a entender que el esfuerzo cuenta con el visto bueno de Rajoy. Si el Gobierno lleva a la Cámara baja esta modificación del Código Penal, explicó, él la apoyará. Y si no, el PSOE presentará su propia propuesta. Aun así, fuentes socialistas señalaron que el líder del partido no habló de esta iniciativa con Rajoy durante su reunión, porque «va más allá» de la hipotética aplicación del artículo 155 de la Constitución, una vez que la actual decae con la formación del nuevo Govern.

UNA REUNIÓN ESPINOSA / El presidente del Gobierno volverá a abordar la puesta en marcha de otra suspensión de la autonomía catalana hoy con Albert Rivera, en una cita que se presenta conflictiva tras las críticas del líder de Cs al Ejecutivo por su presunta inacción en la crisis territorial. Rivera apuesta por prorrogar y extender el actual 155, para controlar también los medios públicos catalanes e impedir la restitución de Josep Lluís Trapero al frente de los Mossos d’Esquadra, propuestas que trasladará a Rajoy durante su encuentro. De momento, los naranjas, a través de Inés Arrimadas, dijeron que estaban dispuestos a «hablar» sobre la propuesta de Sánchez, pero que el problema estaba «ahora mismo encima de la mesa».

Otros partidos fueron mucho más críticos con una iniciativa que contradice la tesis tradicional del PSOE de no legislar «en caliente» y viene a concluir que el juez juez Llarena se equivoca al procesar a los líderes independentistas por rebelión según el tipo actual. «No queremos inmiscuirnos en la instrucción del juez Llarena», señaló Sánchez. Para Podemos, la propuesta socialista solo pretende señalar al «enemigo político». El PDECat tachó de «escándalo» la idea.