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UN MODELO DE INDEPENDENCIA

Ida Lupino, una cineasta pionera en el Hollywood clásico

La Filmoteca celebra con una retrospectiva el centenario de la actriz, directora y productora que abrió camino a las mujeres en la industria

 

Ida Lupino, cámara en ristre en los años 40. -

QUIM CASAS
05/02/2018

En plena reivindicación del papel de la mujer en el cine y de denuncia de la nula paridad entre directoras y directores, nada parece más oportuno que echar la vista atrás y revisar la carrera de la estadounidense de origen británico Ida Lupino, a quien la Filmoteca de Catalunya dedica una retrospectiva a partir del viernes con motivo del centenario de su nacimiento.

Lupino (nacida el 4 de febrero de 1918 en Londres y fallecida el 3 de agosto de 1995 en Los Ángeles) fue actriz, directora, guionista y productora independiente en unos años y un contexto, el Hollywood de los 30, 40 y 50, bastante más complicado que el actual. Como intérprete nunca llegó al estatus de Joan Crawford, Barbara Stanwyck o Katharine Hepburn (de hecho, ella misma se consideraba "la Bette Davis de los pobres"), pero como realizadora fue otra cosa, por más que también se definiera como "la Don Siegel de los pobres".

De hecho, su carrera tras la cámara no es tan distinta de la del director de 'La invasión de los ladrones de cuerpos'. Ambos empezaron dirigiendo películas de serie B y pasaron después a la televisión. La diferencia es que Lupino permaneció en la pequeña pantalla y Siegel regresó al cine para acceder a producciones de mayor envergadura como 'Harry el sucio'.

Un punto de vista femenino 
Lupino eligió el drama para abordar temáticas incómodas o prohibidas hasta aquellos años. Lo hizo siempre a través de un punto de vista femenino, mostrando las problemáticas a las que estaban abocadas las adolescentes de clase media después de una experiencia traumática. Lupino nunca se consideró feminista, pero su cine puede perfectamente contemplarse hoy de esta perspectiva. Martin Scorsese dijo de ella que con sus películas puso en evidencia el papel pasivo de la mujer en el cine de Hollywood. Las críticas que empezaron la revaloración de Lupino en los años 70 apuntaban, sobre todo, a su audacia a la hora de tratar temas delicados (los embarazos no deseados, la violación, la bigamia, las relaciones conflictivas entre madres e hijas) sin ningún tipo de sensacionalismo y demostrando que eran problemas sociales y no meros trastornos de la personalidad.

Todos esos asuntos los abordó de manera frontal, con un estilo semidocumental en blanco y negro y con presupuestos ajustados de serie B, utilizando a veces recursos formales del 'film noir'. Su ambición artística no se detuvo en la realización: fue también guionista de sus películas y de filmes ajenos –como 'Private Hell 36', de Siegel– y productora a través de la firma The Filmakers, que creó a principios de los 50 con su segundo marido, el guionista Collier Young.

Esta carrera ejemplar tras la cámara no lo fue menos frente a ella. Actriz de físico particular y amplio registro interpretativo, excelente tanto en la comedia como en el drama, debutó en 1931 y brilló con especial intensidad en algunos filmes de Raoul Walsh; quizá el más destacado es 'El último refugio' (1941), donde interpreta a la chica por la que el viejo gánster encarnado por Humphrey Bogart está a punto de redimirse.

Empezó su corta pero relevante trayectoria como directora por azar. Siempre aseguró que nunca se había planteado dirigir, que fue una combinación de buena y mala fortuna lo que la llevó a dar el paso detrás de la cámara. 'Not Wanted' (1949), filme sobre una muchacha que queda embarazada, rompe con su familia y acaba dando el bebé en adopción, estaba escrito y producido por Lupino. Cuando el realizador Elmer Clifton enfermó durante unos días, ella asumió la dirección, aunque no quiso aparecer en los títulos de crédito.

Descubriendo talentos
Pero en ese mismo año ya dirigió con pleno convencimiento 'Never Fear', sobre una bailarina cuya carrera y vida privada quedan truncadas por la poliomielitis. La protagonista de estas dos primeras películas es Sally Forrest, un descubrimiento personal de la directora. A Lupino le gustaba trabajar con nuevos talentos que, en el caso de los personajes femeninos, se parecieran físicamente a ella. Fritz Lang lo refrendó cuando, años después, escogió a Lupino y Forrest para encarnar a dos hermanas en 'Mientras Nueva York duerme' (1956).

La directora utilizó The Filmakers para explorar temas sociales desde presupuestos independientes. La experiencia duró poco pero fue fecunda. En 1955 desapareció la productora, dejando por el camino títulos tan inusuales como 'Outrage' (1950), sobre un caso de violación; 'El autoestopista' (1953), la única película enteramente con personajes masculinos de Lupino, y el primer 'film noir' rodado por una mujer, y 'El bígamo' (1953), un estudio franco y comprensivo de un caso de bigamia. Este filme fue el único en el que Ida Lupino se dirigió a sí misma; la otra protagonista femenina fue Joan Fontaine, con la que Collier Young, guionista de 'El bígamo', había contraído matrimonio después de separarse de Lupino. En el rodaje no hubo, al parecer, ninguna tensión.

La directora pasó después a la televisión, donde dirigió episodios de series tan populares como 'Los intocables', 'El fugitivo', 'El virginiano', 'Alfred Hitchcock presenta', 'Embrujada' y 'La dimensión desconocida'. Volvió al cine con 'Almas rebeldes' (1966), un filme muy poco representativo de lo que Ida  Lupino había significado como directora en el Hollywood clásico.