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FIGURA EMERGENTE

Este es Kevin Kühnert, el joven que planta cara a Schulz y al pacto con Merkel

El líder de las juventudes socialdemócratas de Alemania lucha para evitar otra Gran Coalición

 

Kevin Kühnert - AFP / ODD ANDERSEN

CARLES PLANAS BOU
17/01/2018

En medio de la tensión despertada por el preacuerdo de Gobierno entre conservadores (CDU) y socialdemócratas (SPD), Alemania ha abierto la puerta a un protagonista inesperado. A sus 28 años, Kevin Kühnert, máximo dirigente de las juventudes socialdemócratas (conocidas como Jusos), se ha convertido en el principal obstáculo para el líder del SPD, Martin Schulz, dispuesto a poner en marcha las negociaciones cara a reeditar la Gran Coalición. “Podemos pararla”, ha reiterado Kühnert.

En contra de la opinión de la directiva socialdemócrata, los Jusos han mantenido su posición inicial, pidiendo al SPD que empiece un proceso de renovación desde la oposición después de años de desgaste. El choque entre ambos es amargo, ya que las juventudes del partido -claves en la movilización electoral- fueron uno de los sectores que más apoyaron la candidatura de Schulz a principios del año pasado, cuando se centró en combatir la injusticia social.

Representando a los 70.000 jóvenes del partido, este estudiante de Ciencia Política de talentosa retórica a quien casi nadie fuera de sus círculos conocía se ha convertido en el hombre de la semana en Alemania. “Desde su etapa en la directiva de Berlín siempre ha sido un gran orador, muy elocuente, que sabe transmitir los valores esenciales del partido”, explica Maria Befeldt, politóloga de la Universidad Libre de Berlín (FU) y compañera de Kühnert en los Jusos.

El choque
La principal voz crítica con Schulz dentro del SPD forma parte del ala izquierdista, más ideológica, que considera la nueva alianza con la cancillera Angela Merkel una amenaza contra la existencia del partido que además permitirá a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) liderar la oposición. “La renovación del SPD será fuera de una Gran Coalición o no será”, aseguró en diciembre. Kühnert domina la presencia mediática, y saca ventaja a sus rivales ante la prensa.

Este domingo, Schulz y Kühnert volverán a verse las caras en el congreso extraordinario que el partido celebra en Bonn para decidir a través del voto de los delegados si se abre la puerta a negociar otro Gobierno junto a los conservadores. Uno ha iniciado una gira por Baviera y Renania del Norte-Westfalia, el otro ha puesto en marcha una campaña digital. Hasta ahora, el expresidente del Parlamento Europeo le ha ganado siempre la partida al líder de las juventudes.

Pequeñas victorias
Kühnert y los Jusos han obtenido sin embargo dos pequeñas victorias. Las secciones del partido en Berlin y Sajonia-Anhalt han apoyado a las juventudes y han votado en contra de repetir la Gran Coalición. En el 2013, la posición crítica de los Jusos no logró evitar que las bases del SPD apoyasen con un 75% de los votos el acuerdo de Gobierno con la CDU. Pero esta vez, 10 meses después de que Schulz fuese nombrado líder por unanimidad, la rebelión ha puesto en entredicho su futuro frente al partido y, por ende, el cuarto mandato de Merkel.

Esa oposición al pacto ha disgustado a la directiva del SPD, más pragmática y decidida a cambiar su discurso de nuevo para dar la mano a Merkel. Ayer el antiguo portavoz de Schulz Tobias Dünow cuestionaba la posición de las juventudes. “¿Consideráis que el manifiesto de la CDU para gobernar en minoría es mejor para Alemania que el preacuerdo con el SPD?”, les preguntaba.

Programa conservador
En ese preacuerdo los conservadores han conseguido imponer una cifra límite de acogida de refugiados y que no se aumenten los impuestos a los más ricos, propuestas que chocan directamente con el programa del SPD. Pero también incluye una mayor inversión pública y medidas para evitar que caigan las pensiones. "Un programa que no habla de la creciente brecha social entre ricos y pobres es peor que el pacto anterior, más a la derecha, más conservador”, apunta sin embargo Befeldt.

La cúpula socialdemócrata se ha visto de nuevo teniendo que elegir entre dos males mayores, ser castigados por aliarse con Merkel o serlo por dejar a Alemania sin Gobierno. Aunque el anterior pacto de Gran Coalición les ha servido para impulsar políticas como el aumento del salario mínimo, esa estrategia ha probado ser un suicidio político para el SPD. En las elecciones legislativas del pasado 24 de setiembre el partido obtuvo solo un 20,5% de los votos, su peor resultado histórico. Con la negociación actual, las encuestas apuntan a que la intención de voto socialdemócrata podría caer hasta el 18,5%.

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