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ANUNCIÓ POLÉMICO

Trump dinamita Oriente Próximo al reconocer Jerusalén como capital de Israel

"Es el momento", ha dicho el presidente de EEUU, que ignora las advertencias de sus aliados y anuncia también el traslado de la embajada a la ciudad santa

 

Trump en el Muro de las Lamentaciones en Jerusalén. - AFP / MANDEL NGAN

RICARDO MIR DE FRANCIA
06/12/2017

Donald Trump ha enmendado de un plumazo siete décadas de política estadounidense en Oriente Próximo. Como venía anticipándose desde hace días, el presidente de Estados Unidos acaba de anunciar el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, al tiempo que daba instrucciones para trasladar a la ciudad santa desde Tel Aviv la embajada de EEUU, una medida que, según su propia Administración, tardará años en completarse. La decisión de Trump rompe con el consenso internacional y las resoluciones de Naciones Unidas, y pone todavía más en entredicho la credibilidad de la Casa Blanca como mediadora en el conflicto entre israelís y palestinos. Quizás sea lo de menos porque la decisión es políticamente explosiva, una invitación a una nueva ola de inestabilidad y disturbios en la región. "Es el momento de reconocer Jerusalén como capital de Israel", ha afirmado Trump, que ha añadido: "No es más que el reconocimiento de la realidad".

El presidente de EEUU ha anunciado que ha dado la orden para comenzar el traslado de la embajada de Tel Aviv a Jerusalén.

"Mi anuncio de hoy marca el inicio de una nueva estrategia en el conflicto entre israelís y palestinos", ha dicho Trump en su intervención, acompañado por el vicepresidente, Mike Pence. Trump se ha referido al hecho de que los anteriores presidentes han prorrogado la decisión de reconocer a Jerusalén como capital. "Pero tras dos décadas de prórrogas no estamos más cerca de un acuerdo", ha dicho el presidente.  

Trump ha ignorado la avalancha de recomendaciones proferidas por sus aliados en los últimos días. Tanto de sus socios europeos como árabes, que le han advertido de los riesgos que implica una decisión tan simbólica y controvertida. Turquía ha amenazado con romper sus relaciones diplomáticas con Israel. Arabia Saudí ha considerado la medida como “una flagrante provocación a los musulmanes de todo el mundo”. Y el presidente palestino, Mahmud Abbas, ha invocado “peligrosas consecuencias” para el incipiente proceso de paz que quiere poner en marcha la Casa Blanca. Ni siquiera las gestiones de Francia y la Unión Europea han servido para nada.

SIN PREJUZGAR EL ESTATUTO FINAL

Conscientes de la tempestad que se viene encima, altos cargos de la Administración Trump han asegurado que el anuncio no prejuzgará el estatus final de Jerusalén, que tendrá que decidirse en un eventual acuerdo de paz entre israelís y palestinos. Pero en la práctica, su decisión legitima la ocupación israelí del sector oriental de la ciudad, así como la política de hechos consumados del Estado judío para cambiar la demografía de Jerusalén oriental incrustando a miles de colonos en sus barrios árabes, donde viven ya más de 200.000.  

De los casi 160 países que mantienen relaciones diplomáticas con Israel, ninguno tiene actualmente embajada en Jerusalén, donde, no obstante, sus diplomáticos se reúnen habitualmente con los funcionarios israelís. Los países que un día la tuvieron, se fueron mudando poco a poco a Tel Aviv, después de que Israel se anexionara unilateralmente la parte oriental de la ciudad en 1980, una decisión condenada en los foros internacionales. El Salvador y Costa Rica fueron los dos últimos países en trasladarse en 2006.