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Tribuna

Adelante, Regina

 

Merche Galí Merche Galí
09/02/2018

Regresando de Cevisama, donde esta semana exhiben al mundo su potencial 19 empresas de Almassora entre las que figuran las ganadoras de los Alfa de Oro Kerajet y Ferro Spain, recibí la noticia de la rescisión del contrato a la empresa adjudicataria de las obras del Regina Violant. Desbloquear esa paralización encubierta supone ceder a otra constructora el tramo que resta.

Si en la feria de muestras de Valencia pude ver el esfuerzo de nuestra industria por situarse en lo más alto del escalafón, con esa ambición constante por el I+D+i aplicado al azulejo, pensaba de regreso en la diferencia a la hora de actuar de unas empresas u otras. No en vano, si el alumnado del Regina Violant de Almassora no estrena ya su colegio nuevo es porque la adjudicataria pidió más dinero del que se comprometió por contrato en su día sin ningún motivo técnico justificable para ello. Ese es a día de hoy el único motivo.

De hecho, Torrescámara indemnizará con más de 245.000 euros a la Generalitat por estos hechos después de haber cobrado ya un millón de euros. Y en este punto me hago la misma pregunta que tantas familias se han repetido: «¿de que le sirve a Almassora?». De poco porque su calvario sobrepasó hace años los límites razonables. Y al mismo tiempo de mucho porque será ejemplo para todas esas empresas que pretenden continuar con la vieja práctica de los años de la burbuja inmobiliaria: tratar a la Administración como una fuente inagotable de dinero. De dinero público, el del contribuyente, claro está, para pagar sobrecostes.

De sobrecostes de tiempo sabe mucho el alumnado y Almassora en general porque la sensibilización hacia los 12 años de barracones ha calado en toda la población. Ahora se abre un tiempo de optimismo para volver a sacar a concurso público el tramo de obra que falta y que otra empresa, ésta decidida a construir por el presupuesto que presente, termine el Regina Violant. Hasta que no estrenen sus clases seguiré con prudencia cualquier calendario propuesto para que lo que comenzó, en el 2006, como una falta de previsión imperdonable deje de poner a prueba la paciencia de todo un pueblo.

*Alcaldessa de Almassora