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tercer fallo sobre el caso

El Supremo ratifica 15 años por el crimen de los perros de Benicarló

Asesinó de dos tiros en la cabeza a su vecino por los ladridos de sus canes. El tribunal pone fin a un año de recursos a las sentencias del TSJ y la Audiencia

 

Manuel Enrique A.A., de 60 años, sentado en el banquillo de la Audiencia Provincial durante el juicio contra él. - MEDITERRÁNEO

NÚRIA B. BIGNÉ
12/02/2018

El Tribunal Supremo ha desestimado el recurso interpuesto por la defensa del autor del crimen de los perros de Benicarló, Manuel Enrique A.A., sentenciado a 15 años de cárcel por disparar mortalmente en la cabeza con una escopeta a su vecino porque le molestaban los ladridos de sus canes.

Un jurado popular declaró culpable al procesado en la Audiencia Provincial en el 2016 y la magistrada Aurora de Diego le impuso 15 años por el asesinato. El procesado recurrió ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat (TSJ), ratificando el alto tribunal valenciano la sentencia del órgano castellonense.

El letrado defensor decidió, entonces, elevar un recurso de casación ante el Supremo, que ha vuelto a confirmar la pena impuesta en primera instancia, poniendo fin, así, a un año de recursos en los tribunales.

El alegato final que el procesado hizo durante la vista oral en la Audiencia --hizo llorar a tres miembros del jurado al pedir perdón a la familia del fallecido y a la suya propia y sostener que el disparo fue accidental-- no fue suficiente para que los integrantes del tribunal creyeran en su inocencia. Por la mínima de siete votos, era declarado culpable de asesinato. La defensa del acusado ya anunciaba entonces a este diario que recurrirá el fallo.

Los hechos se remontan al verano del 2014, cuando la víctima y Manuel Enrique A.A. eran vecinos en un edificio de la avenida Papa Luna de Benicarló. Las desavenencias entre ellos fueron habituales durante días con motivo de los ladridos de los tres perros que el fallecido tenía en su domicilio.

El 26 de agosto, tras una discusión entre las mujeres de ambos, Manuel Enrique A.A. cogió una escopeta del comedor de su vivienda y disparó a la víctima en la cabeza, a una distancia de 50 centímetros, tal y como confirmaron los peritos en el juicio.

«Después de matar a mi marido lo vi tan contento», declaraba la mujer de la víctima, mientras sus dos hijos pedían «justicia» y aseguraban que el acusado, al que se refirieron como «un monstruo», les había «destrozado la vida».

La defensa alegó ante el Supremo, entre otras cuestiones, «error en la valoración de las pruebas» y quebrantamiento de forma «al no expresar la sentencia claramente los hechos probados». El alto tribunal no ha estimado sus motivos y ratifica ahora la pena.