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Los toros de Cebada Gago llevan el pánico a San Fermín

Varios almazorenses esquivan una cogida en una carrera llena de mucho peligro

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Quinto encierro de los Sanfermines 2022 EFE / Reuters

Afirmar que los toros cogen es una obviedad. Pero parece que este lunes los de Cebada Gago han salido a las calles de Pamplona para recordarlo. A dejar claro, a base de cornadas, que el encierro no es un juego, que allí lo único que se juega uno es la propia vida. Por eso la quinta carrera de los sanfermines fue rock del duro. Auténtico.

A varios almazorenses la muerte les ha plantado cara en forma de Cebada. Por suerte, el capotico de San Fermín les ha cubierto en esos metros de caos y pánico en los que se ha convertido la entrada al callejón. Uno de los toros castaños ha decidido darse la vuelta a escasa distancia de Adrián Ojeda, que ha intentado refugiarse en la parte izquierda del vallado, como otros corredores que se encontraron en las mismas. En dicha acción ha resultado lesionado en la rodilla -luxación de rótula según el parte de heridos-. 

Mientras se ponía a salvo, Cepillito se ha llevado por delante a varios mozos que llegaban en carrera (uno de ellos fue corneado). Se ha encontrado de frente todo aquello Gonzalo Izquierdo, quien ha logrado zafarse y ha enfilado el callejón en paralelo a otros ejemplares.  

Sin embargo, la manada ha salido agrupada de los corrales de Santo Domingo, pero poco después de pasar la hornacina, un toro negro ha tomado la delantera a gran velocidad. Se avecinaban problemas. Consiguieron alcanzarlo dos de sus hermanos junto al Ayuntamiento y, como si estuvieran sincronizados, han proseguido lanzando derrotes por Mercaderes seguidos del resto de cebaditas. 

El más veterano

En la curva de Mercaderes se han cambiado las tornas y tras chocar cinco de ellos contra las tablas, ha tomado la delantera un castaño que siguió en solitario por Estafeta. Los viejos rockeros nunca mueren y Torrechiva -el corredor más veterano de la provincia- se ha puesto delante del sexto pasado el cruce, cerca de donde se situaron Alberto Zumaquero, Luis Pachés y Martín, de les Alqueries.  

Ajeno a la proeza de su tío, Mateo Ferris ha disfrutado tirando del quinto ejemplar, al que han procedido otros tres que han ocupado la parte central de la mítica kalea. Ha sido precisamente la llegada de estos animales a la zona del callejón la que ha puesto en vereda a su hermano más rebelde, que ha accedido al coso con ellos. Pero lo peor de la mañana no ha terminado en ese punto. 

Mientras tanto, aún en Telefónica, un Cebada rezagado ha puesto a prueba la habilidad y la paciencia de mozos experimentados para evitar la tragedia que, sin embargo, a esas horas sí tenía lugar en el coso cuando Marismeño ha empitonado en las mismas tablas a varios mozos, corneando a dos de ellos en unos segundos interminables. Los dobladores han sido los encargados de guiar a ambos hasta los corrales. Se ha cerrado el portón a los 3’12”. El miedo, sin embargo, ha seguido en las calles de Pamplona. 

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