La localidad de l’Alcora arrancó ayer la semana taurina de las fiestas del Cristo que, de esta forma, da continuidad al primer evento de estas características que se celebró el sábado con un accidentado encierro de toros cerriles, que se saldó con un herido, un joven de Onda de 27 que recibió una cornada en la parte posterior del muslo derecho y que fue intervenido en la enfermería del recinto.

Una de las características principales de esta semana taurina está en la cantidad de cadafals que se instalan en el recinto de la vila, mucho más numerosos que los existentes el pasado sábado. En concreto, este año son 164 estructuras, seis menos que en el 2010 por cuanto esas no han superado la inspección técnica, al no realizarse las reformas exigidas para adaptarse a la legislación.

La primera jornada taurina del Cristo la abrió un toro de la ganadería alcorina La Jotera, que patrocinó la peña Salvasoria que lo probó y emboló en la Plaza España. Posteriormente, se exhibió un morlaco del hierro de Román Sorando, financiado por El Cossío, que se soltó en la calle Ferrerets y se emboló en la Plaza España. En tercer lugar el protagonismo lo tomó un ejemplar de Jiménez Pasquau, aportado por Agüelachos y que hizo las delicias de los aficionados en la plazoleta del Matraca. Y en cuarto lugar se dio suelta en la calle Constitución a otro animal de la ganadería La Jotera (antes Herederos de Jacinto Ortega.

La Entrà

Por su parte, la tradicional Entrà --nombre que toma el encierro matutino en l’Alcora-- la protagonizaron toros y vaquillas de Germán Vidal de Cabanes.

Por otra parte, los salones sociales de la Caixa Rural acogieron por la mañana el habitual homenaje del Club Taurino a la reina de los festejos, María Gasch, y a su dama, María Escrig, así como a Mari Nieves Latorre, que la entidad nombró como mujer taurina del año social. En el acto, el presidente, Eliseo Fabregat, hizo un repaso de la actividad del club e informó de la novillada que organizan el próximo viernes, a las 17.00 horas, en la plaza portátil que se ubicará en la campa de camiones, con seis ejemplares de la ganadería de Román Sorando.