Tener alergias o intolerancias de tipo alimentario hacen más complicadas las salidas a comer, a cenar, los viajes… Algo muy parecido ocurre cuando hablamos de la celiaquía, una enfermedad autoinmune que ataca especialmente a nuestro intestino.

Y es que hasta las pequeñas ingestas de gluten en personas con celiaquía dañan el intestino delgado, alteran el sistema inmune y favorece el desarrollo de complicaciones.

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Por ello, desde la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD) se han elaborado unas recomendaciones para no olvidar, tampoco en época estival, la importancia de evitar tomar cualquier alimento que contenga esta proteína.

¿Por qué?, pues porque si no manipulamos con cuidado y de forma correcta la comida sin gluten en la cocina, en los restaurantes o en las fábricas de alimentos, se puede producir lo que se conoce como «contaminación cruzada», o lo que es lo mismo, que se contaminen los alimentos sin gluten con alimentos con gluten.

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