Leer, escribir cartas, hacer rompecabezas o jugar a las cartas podría retrasar hasta 5 años la aparición de la enfermedad de Alzheimer.

Así se desprende de una investigación publicada Neurología, la revista médica de la Academia Americana de Neurología.

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«Nuestros hallazgos sugieren que puede ser beneficioso comenzar a hacer estas cosas, incluso a los 80, para retrasar la aparición de la demencia de Alzheimer», añade el doctor.

Para llegar a esta conclusión el estudio hizo un seguimiento de casi 2.000 personas con una edad media de 80 que cuando se incluyeron en el análisis no padecían ningún tipo de demencia.

Al inicio del análisis este los participantes informaron sobre la frecuencia con la que realizaban actividades de estimulación cognitiva (lectura, juegos, etc.)

En concreto se les preguntó sobre 7 actividades, con preguntas del tipo «durante el año pasado, ¿con qué frecuencia leíste libros?» y «durante el año pasado, ¿con qué frecuencia jugó juegos como damas, juegos de mesa, cartas o rompecabezas?».

Luego, los investigadores promediaron las respuestas de cada persona, con una puntuación de uno que significa una vez al año o menos y una puntuación de cinco que significa todos los días o casi todos los días.

Unos resultados concluyentes

Las personas en el grupo con alta actividad cognitiva obtuvieron un promedio de 4, lo que significaba realizar actividades varias veces por semana.

En cambio, obtuvieron una puntación media de 2,1 aquellos que sólo realizaban este tipo de prácticas algunas veces al año.

Durante alrededor de 7 años los investigadores realizaron un seguimiento de estas personas con el fin de determinar si desarrollaban algún tipo de demencia. Para ello, eran sometidas a pruebas cognitivas anualmente.

En este espacio de tiempo, a 457 personas con una edad promedio de 89 años se les diagnosticó la enfermedad de Alzheimer.

Las personas con los niveles más altos de actividad desarrollaron demencia a los 94 años de media.

Por el contrario, las personas con la actividad cognitiva más baja desarrollaron demencia a los 89 años de media. Es decir, con una diferencia de cinco años.

Los resultados fueron similares cuando los investigadores ajustaron otros factores que podrían afectar el riesgo de demencia, como el nivel de educación y el sexo.

A más edad más actividad intelectual

Para probar la idea de que la baja actividad cognitiva puede ser un signo temprano de demencia, y no al revés, los investigadores también observaron los cerebros de 695 personas que murieron durante el estudio.

Se examinó el tejido cerebral en busca de marcadores de la enfermedad de Alzheimer, como los depósitos de proteína amiloide y tau, pero los investigadores no encontraron asociación entre su nivel de actividad cognitiva y los marcadores de la enfermedad de Alzheimer y trastornos relacionados en sus cerebros.

«Nuestro estudio muestra que las personas que participan en actividades más estimulantes cognitivas pueden estar retrasando la edad en la que desarrollan demencia», asegura Wilson.

«Nuestra investigación sugiere que el vínculo entre la actividad cognitiva y la edad a la que una persona desarrolló demencia se debe principalmente a las actividades que realiza más adelante en la vida», concluye.

Una limitación del estudio es que se basó en un grupo de personas principalmente blancas que tenían altos niveles de educación.

Los investigadores reconocen que es necesario realizar más estudios para determinar si los hallazgos hechos hasta ahora pueden ser aplicados a la población general.