La depresión es la tercera causa de discapacidad en el mundo y afecta, según la OMS, a cerca de 300 millones de personas a nivel global.

Además, «tiene una recurrencia de entre el 40 y el 60 % después de un primer episodio y del 90 %, después del tercero. Por ello, su abordaje ha de ser global y se debe prestar especial atención a las estrategias preventivas«, asegura la doctora Leticia Pérez del Tío, psicóloga sanitaria especializada en neuropsicología del adulto y el adulto mayor del Hospital Vithas Madrid Aravaca.

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Depresión invernal

Uno de los tipos de depresión más comunes en esta época del año es el llamado Trastorno Afectivo Estacional (TAE), también conocido como Winter Blues.

Fue el psiquiatra sudafricano Norman E. Rosenthal, el que describió en el año 1980 este trastorno estacional, como la presencia de periodos depresivos durante los meses de otoño e invierno, alternados con periodos sin síntomas en primavera y verano.

Origen del trastorno afectivo estacional

Aunque las causas que lo provocan no están todavía suficientemente claras, los expertos apuntan a que «en su fisiopatología están implicados diferentes mecanismos, como la alteración del ritmo circadiano, la sensibilidad retiniana a la luz, el metabolismo anormal de la melatonina y la disminución de la secreción de neurotransmisores, sobre todo de la serotonina», explica la doctora Pérez del Tío.

En cuanto al tipo de pacientes que más sufren este trastorno, la doctora Mónica Ureta, psicóloga del Hospital Vithas Madrid Arturo Soria, destaca que tiene mayor incidencia en pacientes con depresión mayor o trastorno bipolar tipo 2, así como en aquellas personas que, por motivo biológico, les afecta más la disminución de la luz solar o el estrés.

Síntomas del TAE

Los expertos en salud mental explican que algunos de los síntomas que apuntan a la presencia de un trastorno afectivo estacional son alteraciones del ánimo comunes con los de la depresión.

Entre ellos destacan:

Fototerapia, farmacoterapia y psicoterapia, claves para tratar el TAE

En cuanto al tratamiento de este trastorno afectivo estacional, destacan la fototerapia, la farmacoterapia o la psicoterapia, optando por uno u otro según las características clínicas del paciente.

La terapia con luz se suele prescribir para aquellos pacientes que no han sufrido depresión mayor de forma recurrente a lo largo de su vida y su diagnóstico es leve.

Este tratamiento consiste en exponer al paciente a 10.000 lux (para hacernos una idea pensemos que luz natural en un día soleado equivale a unos 50.000 lux) durante 15-20 min al día inicialmente e ir incrementándolo hasta los hasta 30-45 min.

Según los estudios realizados, esta dosis es suficiente para conseguir que los síntomas cesen tras unas 2 o 4 semanas de tratamiento.

Otra opción para el tratamiento del trastorno afectivo estacional son los fármacos, como la fluoxetina, sertralina o el escitalopram.

Son la opción que usan los expertos en psiquiatría para los casos más graves en los que el paciente refiere pensamientos suicidas.

También se recetan cuando el paciente tenga antecedentes de trastornos afectivos severos, o cuando la fototerapia no ha conseguido eliminar los síntomas.

Por último, está la psicoterapia, como la terapia cognitivo-conductual.

Recomendaciones de los expertos

En cualquier caso y de forma general, si aparece cualquiera de los síntomas propios del trastorno afectivo estacional los especialistas recomiendan: