Entrevista
El policía local de Castelló que rescató a una mujer del fuego: «Un poco más y la perdemos»
El agente Enrique Talamantes fue héroe por un día tras rescatar a una mujer del incendio en su cocina esta semana en la calle Manuel Bellido de Castelló junto a dos compañeros de la Nacional

Enrique Talamantes, agente de la Policía Local de Castelló, fue el primero en llegar al incendio del miércoles en la calle Manuel Bellido.
Eran las 13.05 horas y saltó la alerta por un posible incendio en una vivienda en la calle Manuel Bellido de Castelló, número 2, en la sala del 112. Y, de inmediato, se comunicó a todas las patrullas de la Policía Local la posibilidad de que hubiera una o más personas atrapadas por el fuego. El agente Enrique Talamantes y su compañero, Jorge P., que estaban en Pintor Oliet, atendieron «con urgencia» el aviso. Y la situación con la que se encontraron fue dantesca.
«Llegamos y la columna de humo que se veía desde la ventana era negra, densa, con un incendio en activo del que desconocíamos la afección. Al mismo tiempo, llegaron otros dos agentes de la Policía Nacional, y mientras mi compañero se quedaba abajo esperando a los servicios sanitarios y atendiendo a las personas que estaban bajando del primer y segundo piso despavoridas por el fuego, los tres subimos a la vivienda, en el cuarto piso», explica el agente, uno de los héroes por un día en una situación de alta tensión en la ciudad.
«Cogí el extintor del coche y subimos zaguán arriba mientras el humo, que cada vez era más denso y más negro, no nos dejaba ver nada, y llamando a las puertas para que los vecinos fueran bajando por si se extendía el fuego», asegura.

El agente Talamantes, en la plaza Mayor, tras recibir el alta médica por inhalación de humo tóxico y volver al servicio. / Manolo Nebot
Los ojos de los perros
Y señala que «al llegar al cuarto piso, nos encontramos la puerta abierta, pero la emanación era cada vez mayor y no se veía nada; organizados, alumbrando con las linternas fuimos entrando y entrando preguntando si había alguien, y, después de ver los ojos brillantes de dos perros, vimos, en lo que parecía una cocina, que había una mujer tendida en el suelo, semiinconsciente, casi desmayada por la intoxicación de los vapores y con quemaduras en manos y pies».
«Entramos en la habitación, la sacamos y, tras apagar lo que pudimos con el extintor, bajamos en 30 segundos; un minuto más y la perdemos», asegura. «No se veía nada, entramos sin saber con qué nos íbamos a encontrar y, como pudimos aseguramos la zona», narra Talamantes. «Un minuto más y no aguantamos, pero salimos los cuatro de la casa», dice.
Y mientras uno de sus compañeros bajaba con la mujer «a peso muerto» y los dos perros siguiéndoles, él y el segundo policía nacional «subimos a ver si había vecinos en los pisos superiores, sacándolos a todos. «Había unas 12-15 personas, entre ellas dos personas mayores, una de ellas recién operada, a las que ayudamos a bajar poco a poco, tranquilizándolas, hasta las ambulancias que esperaban abajo», cuenta.
«Salvar una vida es algo enorme y va con el uniforme, y en situaciones límite, todavía más»
"Se alinearon los factores"
Este periódico se puso en contacto con la Jefatura de la Policía Nacional para entrevistar a los dos agentes, sin obtener respuesta. Es Talamantes el que cuenta cómo «se alinearon los factores» para el éxito del operativo y el rescate de la mujer, de 31 años, a la que acompañó en ambulancia al Hospital General Universitari, en la camilla de al lado. «Primero, asistieron in situ a la mujer, que presentaba quemaduras y una fuerte intoxicación por humo; que también nos afectó a los tres agentes», señala.
«El aire era irrespirable, no veíamos nada, palpábamos y accedimos a la vivienda, pero en ese momento no lo piensas. Actúas y buscas salvar la vida de la persona que crees que está dentro. Los compañeros y yo nos miramos y nos metimos, porque nos va en el uniforme», explica Talamantes.
"Satisfacción enorme por salvar una vida"
Y tras esos 30 segundos de la extracción y los minutos de la actuación posterior, queda la «satisfacción enorme de saber que has salvado una vida, que no siempre se puede». «En esta ocasión no hemos tenido que lamentar ninguna pérdida, ni de la mujer, ni de sus mascotas, y esa sensación es un honor como agente de la Policía Local». En el General, cuatro horas para recuperar los ojos y los pulmones, y el alta. El jueves, de nuevo, incorporado al servicio.
«Me vino a la cabeza la actuación en el edificio Luropa el pasado abril, donde las llamas afectaron a 10 pisos», señala. Él fue también el primero en llegar. «Era, como este, dantesco», recordó.
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