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Un 'relato salvaje' en Castellón: «Este señor me puso un hacha en la cabeza y me dijo que me iba a matar»

La Fiscalía reclama ocho años de prisión a un varón que entró en el negocio de otro con un hacha al sentirse estafado por la víctima

La defensa asegura que no hubo intención de acabar con su vida

El acusado de intento de homicidio, ayer junto a su intérprete en el juicio en la Audiencia Provincial.

El acusado de intento de homicidio, ayer junto a su intérprete en el juicio en la Audiencia Provincial. / P. R. O.

Pablo Ramón Ochoa

Pablo Ramón Ochoa

Castellón

Como si se tratara de un extracto de la película argentina Relatos salvajes, donde los personajes se vengan de situaciones vitales con una violencia desmedida, un hombre arremetió en Nules contra otro con la intención, según la Fiscalía, de acabar con su vida a hachazos.

La Audiencia Provincial juzgó ayer este caso que tuvo su origen en una disputa comercial entre ambos implicados, los dos de nacionalidad pakistaní: la víctima le vendió al acusado un local (un establecimiento de kebab) por 17.900 euros. Al recibir el inmueble, el acusado se sintió engañado y le reclamó el dinero de vuelta. A la tercera vez que el vendedor no atendió a ese requerimiento y en vez de acudir a presentar denuncia, el acusado decidió tomarse la justicia por su cuenta.

El ataque a hachazos

Así, este varón se presentó un día de 2024 en el negocio de reparación y venta de móviles de la víctima, que se encontraba en la avenida Diagonal de la localidad nulense. En sus manos llevaba un hacha y un cuchillo de grandes dimensiones y, según el relato del agredido, fue directo hacia él.

«Yo estaba reparando el móvil a un cliente en la trastienda, y este señor vino allí y empezó a gritarme en voz alta que venía a matarme», explicó la víctima, quien compareció tras una cortina para no ver a su agresor, al que todavía guarda temor ya que siente que «cuando salga de la cárcel lo volverá a intentar». El agredido tuvo varias heridas producidas por el hacha y el cuchillo en la pierna, en el costado y en la espalda (lesiones que todavía no se han curado del todo).

La versión de la defensa

La defensa argumentó que no hubo intención de matar, y de hecho reclamó que solo se apliquen delitos de lesiones y amenazas. La tesis del abogado defensor se sustenta en que el agresor tuvo a su víctima a merced: «La víctima estaba sentada, mi cliente no lo mató porque no quiso, en ningún momento realiza las acciones completas con el hacha para acabar con su vida. Lo había intentado por las buenas y quería asustarlo mucho para ver si así conseguía su dinero». La Fiscalía pide ocho años por homicidio en grado de tentativa, la defensa reclama solo tres años para el varón, quien en la actualidad está en prisión provisional.

La víctima veía una muerte segura

«Este señor me puso el hacha en la cabeza y me dijo ‘te voy a matar’, me decía que lo había engañado», contó la víctima sobre unos hechos que quedaron registrados por las cámaras de seguridad de la tienda, aunque sin sonido, lo que en el juicio ha impedido que se conozca exactamente qué dijo el agresor. En cualquier caso, este relato pareció confirmar que el comerciante se encontraba sentado.

«Al final me escapé. Estoy convencido de que si no hubiera podido escapar, me habría matado», profundizó el demandante. Una de las heridas fue en la mano y tiene carácter defensivo, cubriéndose la cara, lo que para la Fiscalía es indicativo de que uno de los hachazos iba directo a la cabeza y podría haberlo matado. En la huida, el atacante también lo alcanzó de manera leve en la espalda.

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