Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

CRÍMENES OLVIDADOS DE CASTELLÓN

El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde en Forcall

Francisco, sereno en 1952 en este pequeño municipio del interior norte de Castellón, fue sorprendido por los vecinos mientras intentaba robar alfalfa de un almacén. Su frágil defensa no bastó para que evitara que el juzgado le condenara a la pena de seis meses de arresto mayor por estos hechos

Tanto los vecinos como la Guardia Civil ya sospechaban del sereno antes de confirmarse sus robos.

Tanto los vecinos como la Guardia Civil ya sospechaban del sereno antes de confirmarse sus robos. / Mediterráneo

Juan Salvador Salom Escrivá

Es un caso especialmente llamativo. El acusado, como si tuviera dos personalidades, cual si fuera el personaje de la obra de R. L. Stevenson, trabajaba como sereno, yendo de uniforme y vigilando para que nadie robara en el pueblo por la noche, pero cuando comprobaba que todo estaba tranquilo y en orden, se cambiaba de ropa, dedicándose a robar. Los hechos ocurrieron en Forcall en 1952.

El procesado, Francisco, de 47 años, sin instrucción, ni antecedentes penales y de mala conducta, lo que no le impidió ejercer el cargo de sereno en el pueblo de Forcall, sobre la una de la madrugada del 29 al 30 de marzo del año 1952, hallándose en ejercicio de su cargo y después de haber recorrido la localidad como sereno, se trasladó a su domicilio en el que, despojándose de los signos distintivos de su cargo, quitándose la gorra y sustituyéndola por una boina para no ser conocido, se trasladó al almacén, propiedad de Miguel, penetrando en el mismo saltando una tapia, apoderándose en su interior de nueve kilos de alfalfa, tasados en 16 pesetas. Luego, tras abrir la puerta principal desde el interior y dejar la alfalfa en la calle, volvió a entrar, cerró de nuevo la puerta principal desde dentro y volvió a salir por el mismo sitio que había entrado, momento en el que fue sorprendido por unos vecinos que acudieron al lugar al ver luz en el almacén.

Errores farmacéuticos que costaron vidas en Castellón: Dos niños fallecidos

Al verse cercado, Francisco trató de salir y evitarlos saltando por una ventana, a través de la cual pasó al patio del hospital, cuya tapia escaló por el exterior, pero como la gente que había acudido le rodeaba y le tiraba piedras tan pronto como lo vieron, se vio precisado a decirles que era el sereno, entregándose a la Guardia Civil, que acudió al lugar del hecho. Por supuesto la alfalfa fue recuperada y entregada a su dueño.

El acusado reconoció los hechos y declaró ante la Guardia Civil que tras estar prestando servicio como sereno, al terminar el mismo se vistió de particular y se dirigió al almacén, limitándose a coger un poco de alfalfa, dejándola en el exterior, en la calle, volviendo a entrar por la puerta para cerrarla, sorprendiéndole los vecinos. Añadió que se dejó el uniforme y gorra de sereno en casa para evitar ser reconocido y que la alfalfa la quería para dar de comer a unos conejos suyos que tenía en su casa, negando haber cometido ningún otro robo o hurto.

En el Juzgado de Instrucción de Morella el acusado ratificó lo dicho, añadiendo que hacía unos días que venía viendo rondar por los alrededores del almacén una figura sospechosa y le vino en el pensamiento de entrar para ver lo que en el mismo había, y una vez dentro tuvo el mal pensamiento de coger unos puñados de alfalfa. Por último dijo que al sujeto sospechoso que vio rondando el almacén lo vio tres veces y que si no le dio el «alto» fue porque su intención era cogerlo por sorpresa y que si no dio cuenta de ello ni al dueño ni a la Guardia Civil era porque quería atraparlo por su cuenta. Muy difícil de creer, y no se creyó.

Un terrible suceso con una víctima de solo ocho años y una muerte absurda en dos pueblos de Castellón

El juzgado interesó informe de la Guardia Civil sobre Francisco y el puesto de Forcall se despachó a gusto. El informe decía lo siguiente: Que dicho individuo era de temperamento voluble, pues que desde siempre, tan pronto poseía una ideología como otra, esto es, tan pronto militaba en izquierdas como en derechas. En el año 1936 por casualidad militaba en la derecha y parecía que observaba buena conducta, y por ello fue nombrado Sereno Municipal. Sin duda era un hombre que cambiaba de opinión.

Seguía diciendo el informe que al principio parecía que se portaba bien, pero ya pronto los vecinos empezaron a hablar del mismo en un sentido poco honrado, pues se le atribuían sustracciones de objetos y géneros que sucedían en la población. Pero nada en concreto se pudo averiguar, si bien la murmuración continuaba contra él en tal sentido. Acababa el informe diciendo que existía la sospecha de que hubiera sido el autor de las demás sustracciones. Su defensa llegó a un acuerdo con el fiscal, en cuya virtud fue condenado como autor de un delito de robo frustrado, concurriendo la agravante de haberse prevalecido el culpable de su carácter de funcionario público para cometer el delito, a la pena de seis meses de arresto mayor.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents