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Secta de Vistabella: los jueces reconocen a la nuera del Tío Toni como «la primera víctima» del líder y lamentan su vida llena de penurias

Consideran que estaba bajo "control absoluto" del líder de la secta

La sesión de este miércoles en el juicio a la supuesta secta sexual de Vistabella.

La sesión de este miércoles en el juicio a la supuesta secta sexual de Vistabella. / P. R. O.

En el apartado de hechos probados de la sentencia conocida ayer sobre la secta sexual de Vistabella, los jueces se detuvieron en un aspecto muy concreto sobre una de las acusadas: la nuera del Tío Toni. El abogado de esta mujer de 48 años había pedido su absolución por tener la voluntad y la comprensión «totalmente anuladas». Y los magistrados, pese a que sí la condenaron por dos de los hechos a cinco años de prisión, otorgaron un párrafo entero de la sentencia a explicar la penosa situación que vivió la nuera del Tío Toni.

«El sistema de creencias de la acusada fue manipulado prácticamente desde los 15 años, siendo instaurada una visión de ella misma, del mundo y de los demás a gusto y conveniencia de Toni, con la finalidad de someterla a un estado de dependencia y control absoluto», dijeron los jueces. Para ellos, existía «una grave perturbación de sus capacidades cognitivas y/o volitivas, con su capacidad volitiva gravemente mermada, careciendo de capacidad para ejercer su propia voluntad».

Es decir, la influencia de Toni era decisiva y por tanto su responsabilidad, como luego reflejaron al aceptar la atenuante de alteración psíquica, era extremadamente limitada.

Tanto es así que «su toma de decisiones estaba condicionada desde los actos más simples».

Incluso, para los jueces, «sus facultades para conocer la ilicitud de los actos» estaban afectadas. No comprendía la realidad «ni podía actuar de otra manera» por culpa de Toni.

De la secta a la cárcel, siendo una víctima

La procesada llegó a sufrir un aborto espontáneo tras una violación de Toni. Tras ello, el gurú la forzó a ser su asistente. En sus últimos años, con el líder mermado físicamente, se encargaba desde asear a Toni a darle la medicación.

«Entró en la secta con 15 años y salió para entrar en el centro penitenciario, con 45 años, siendo una víctima, la primera menor conocida de la que Toni abusó sexualmente, y sobre la que ejercía una gran influencia, a la vez que temor», reconocen los jueces. Hoy, aún sufre estrés postraumático y trastorno depresivo mayor.

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