Los 28 días de fuga de Vicente L. G.
El periplo de huida de este hombre de 45 años condenado por agresión sexual en dos sentencias, las cuales tiene recurridas, ha durado casi un mes. De Castelló a un pequeño pueblo de Cuenca, pasando por València, la Policía Nacional ha desentrañado los pasos del prófugo hasta encontrarlo en un pueblo de apenas 700 habitantes

Policía Nacional

En algún momento de la investigación, la mayoría de los implicados en ella, desde agentes a víctimas, pasando por la familia del propio Vicente L. G., pensaron que nunca más aparecería. Unos porque mantenían la tesis de la fuga a algún país sin tratado de extradición, otros porque creían que en realidad lo habían hecho desaparecer forzosamente y lo habían matado. Todos tenían su hipótesis sobre el posible paradero de este castellonense condenado por dos agresiones sexuales por la Audiencia Provincial, sentencias que están aún recurridas a instancias judiciales superiores.
Vicente L. G. se encontraba en paradero desconocido desde el pasado 9 de abril, cuando se quitó la pulsera telemática antes de una vista en la que se debía decidir si se le mantenía en libertad provisional o si entraba en prisión. Desde que los agentes vieron que el GPS de la pulsera empezó a marcar el mismo sitio durante horas, supieron que algo iba mal. La Policía Nacional, a cargo de esta investigación, encontró el dispositivo en el suelo de una calle de València.
Viralización del caso
Desde que aquello ocurrió, y sobre todo con la viralización producida a raíz de que Mediterráneo publicara que estaba en paradero desconocido, la relevancia del caso adquirió otro nivel. Su familia denunció su caso como desaparición una semana y media más tarde de que la tierra se lo tragara, lo que hizo que SOS Desaparecidos publicara su foto.
Esa decisión fue criticada por seguidores de la ONG, que hicieron notar en redes sociales que esta persona estaba siendo buscada por la Policía Nacional.
Ayuda de una mujer
Al final, la tesis correcta era la de la huida voluntaria, posible gracias a la ayuda de una mujer que afirma ser su pareja. La Policía Nacional de Castellón realizó un informe del 14 de abril en el que ya determinaban la posibilidad de que Cuenca fuera el lugar en el que se estaba escondiendo.
Había otros tres lugares al menos en ese informe en el que se consideraba que podía estar Vicente. Por el momento, se desconoce por qué se demoró tanto el operativo de detención, hasta el 7 de mayo, si ya existían sospechas fundadas de que el fugitivo estaba allí.
Esta misma semana, el día 6, la Audiencia Provincial había pedido que se activara una orden internacional de búsqueda y captura sobre este castellonense. Al final, no hizo falta irse a ningún otro país ni que interviniera la Interpol: estaba en un chalet de un pueblo de 700 habitantes, Montalbo, en Cuenca. Y ya se decretó su ingreso en prisión provisional, tras esta fuga que terminó en su día 28.
El detenido se rapó el pelo
Vicente L. G., quien residió en un chalé de la localidad conquense de Montalbo cuando fue detenido por la Policía Nacional, se había rapado el pleno con el fin de evitar ser identificado e intentar pasar lo más desapercibido posible entre el vecindario. Una táctica que no ha logrado su objetivo, al ser arrestado esta misma semana.
Suscríbete para seguir leyendo
- Encuentran un cadáver en la nevera de una vivienda de Castelló
- Un instituto de Castellón suspende viajes, graduaciones y extraescolares del próximo curso para denunciar la “emergencia educativa”
- Las implicadas en la agresión en un coche de Almassora se denuncian mutuamente: 'Todo viene de atrás
- Agrio final para un gigante citrícola de Castellón: entra en fase de liquidación
- Muere un hombre en el hotel Silene del Grau de Castelló
- Dos centros privados y tres públicos sacan las mejores notas de la Selectividad en Castellón
- De cantar ante el Papa a actuar en Vila-real: el cabeza de cartel que llegará lanzado a las fiestas de septiembre
- Irene Barceló, la piloto de Castellón que iba para médica pero acabó en la cabina de Ryanair: 'Es una carrera cara, pero la inversión vuelve