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Las gemelas de 10 años presuntamente agredidas por un amigo de su madre: «Nos bañaba sin que quisiéramos"

El acusado, un hombre de 62 años, estaba acogiendo a las dos niñas y a su madre durante un tiempo en su vivienda

Las dos niñas dicen que él les tocaba sus partes íntimas, que se ponía sobre ellas y les tapaba la boca

Su defensa niega los hechos y los atribuye a una revancha económica de la madre

El acusado de agresión sexual a las dos menores, este lunes en la Audiencia Provincial de Castellón.

El acusado de agresión sexual a las dos menores, este lunes en la Audiencia Provincial de Castellón.

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Pablo Ramón Ochoa

Pablo Ramón Ochoa

Castellón

El testimonio reproducido en vídeo en el juicio de dos hermanas gemelas que tenían 10 años cuando ocurrieron supuestamente los hechos que denuncian es la prueba fundamental que pesa sobre un hombre de 62 años, acusado de agredirlas sexualmente. «Nos bañaba a mi hermana y a mí sin que nosotras quisiéramos y me decía ‘ese culito es mío’», contaba una de ellas en su declaración en Cámara Gesell, válida ante el tribunal al ser ellas aún menores de edad.

El caso ocurrió en 2024 en un municipio de la provincia de Castellón que Mediterráneo omite expresamente para proteger la identidad de las víctimas. El varón acusado, de nacionalidad española, ha negado este lunes todos los hechos ante un juez de la Audiencia Provincial y su defensa atribuye la denuncia a una revancha económica personal de la madre de las menores hacia él.

Durante una convivencia temporal

El origen de la causa se encuentra en el momento en el que el procesado acogió en su casa a esta madre y a sus tres hijas las dos gemelas afectadas y una bebé). Lo hizo, según confirmaron todas las partes, porque la mujer se quedó sin lugar para vivir y acordaron que se podría quedar un tiempo en la vivienda del varón.

En noviembre de 2024, a los tres meses de iniciar esta convivencia temporal, y según lo relatado por la madre, tuvo conocimiento de los supuestos abusos sexuales. «Yo antes de eso no había visto nada, ese mismo día dije ‘me las piro’», dijo esta mujer, quien recientemente ha visto cómo Conselleria ha tomado la tutela de sus hijas en un procedimiento de desamparo ajeno a esta causa.

En cuanto al testimonio de las víctimas, una psicóloga refrendó en su informe pericial la credibilidad en una de ellas pero consideró «indeterminado» el de su hermana. Lo relatado por esta «cumple muchos criterios» de credibilidad pero «no los suficientes» para afirmar algo con rotunidad.

Besos y tocamientos

Las dos menores coincidieron en que el acusado les realizó besos y tocamientos prácticamente desde su llegada a la vivienda. «Menos el primer día, todos», dijo una de ellas. «Nos besaba en la boca, nos decía que le iba a quitar la custodia a nuestra madre y que nosotras seríamos suyas. Nos bañaba y nosotras no queríamos que lo hiciera. Nos decía ‘ese cultio es mío», prosiguió la misma menor. «Nos decía que si tuviera menos años, sería nuestro novio. Y que cuando le quitara la custodia a mis padres me lo iba a hacer para toda la vida», agregó su hermana gemela.

El momento más delicado de las declaraciones reproducidas fue cuando preguntaron a las niñas por los tocamientos. Entre lágrimas y con el trauma todavía vivo ambas, explicaron que el acusado las tocaba en la ducha, en su cama y en la habitación del acusado (la defensa puntualizó que a veces las niñas no establecieron bien dónde se producía cada abuso, pues saltaban de estancia en estancia durante la declaración).

«Una vez me llevó a su cama, se bajó los pantalones y empezó a moverse encima de mí. Cuando me desperté, me tapó la boca. Intenté echarle pero no podía. Empezó a tocarme la parte íntima», dijo una de las gemelas. «Yo intentaba huir y llamar a mi madre. Algunas veces me hacía tocarle el pene, igual que a mi hermana. Decía que si no le tocaba me quitarían de mis padres», afirmó la hermana. El hombre las penetró con los dedos, según lo que contaron ambas.

La versión de la defensa

La abogada de la defensa señaló «contradicciones» en las declaraciones de las gemelas. Sobre todo, incidió en un audio grabado por una amiga de la madre. El audio, aportado por las acusaciones, es la primera vez que una de las niñas contó lo que pasó.

En dicha grabación, la menor refiere los besos del acusado pero no los tocamientos. Por tanto, ese elemento adicional respondería a una «influencia» de la madre y de una amiga suya que las ayudó en el proceso de denuncia. Asimismo, la letrada subrayó el hecho de que en la misma casa viviera la mujer del acusado y su hijo, también menor. «¿Se las llevaba a su cuarto, donde también dormían su mujer y su hijo? Resulta todo difícil de encajar», dijo.

La Fiscalía pide para este hombre 30 años de cárcel (15 años por cada víctima) y 40.000 euros de indemnización. Las dos niñas expresaron al final de su testimonio, preguntadas por lo que querían que le pasara a él, «que pase mucho tiempo en la cárcel». «Que ese señor no haga más cosas a los niños», añadió una de las gemelas.

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