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Condenado a 1 año y 7 meses de cárcel por apalizar al propietario de un local en Castellón

La pena queda en suspenso con la condición de que el responsable de este delito de lesiones indemnice con más de 25.000 euros a la víctima del caso

El acusado, sentado en el banquillo por este delito de lesiones, en la Audiencia Provincial de Castellón.

El acusado, sentado en el banquillo por este delito de lesiones, en la Audiencia Provincial de Castellón. / Mediterráneo

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Pablo Ramón Ochoa

Pablo Ramón Ochoa

Castellón

Un hombre fue condenado recientemente a un año y siete meses de cárcel por un tribunal de la Audiencia Provincial de Castellón, como autor de un delito de lesiones. El varón apalizó con virulencia al propietario de un local de la provincia de Castellón. La víctima se encontraba limpiando su establecimiento cuando, por sorpresa, su agresor se abalanzó sobre él para propinarle tantos golpes que terminó arrancándole un diente.

El acusado se librará de entrar en la prisión porque la pena quedó en suspenso gracias a un acuerdo al que llegaron su defensa y la Fiscalía, que no se opuso a que quede fuera de la cárcel. No obstante, todo está condicionado a que el condenado pueda pagar los 25.682 euros de indemnización en concepto de responsabilidad civil, por los daños físicos y psicológicos ocasionados.

El letrado de la víctima insistió en el acto del juicio oral en que este pago se debe llevar a cabo sin demora, «con el primer pago entre el 1 y el 5 de agosto, este mes que viene». Este abogado llegó incluso a dictarle de viva voz al abogado del acusado el número de cuenta donde tiene que ingresar cada cuota mensual.

Debido a la gran cantidad de la indemnización impuesta, el letrado del acusado pidió completar el pago a través de cuotas de 300 euros al mes. El tribunal aceptó.

Múltiples fracturas

El caso ocurrió el 24 de septiembre de 2023, sobre las 15.00 horas. En ese momento, el agresor, nacido en la República Dominicana, con residencia legal en España y con antecedentes penales no computables a efectos de reincidencia, se dirigió hasta el local de la víctima.

El escrito de acusación de la Fiscalía, con el que mostró su conformidad el condenado por estos hechos, indicaba que dentro del establecimiento «le propinó golpes de puño en la cara lanzándole al suelo, para acto seguido, propinarle patadas por el cuerpo».

La golpiza fue tan grave que, además de la pieza dental perdida, la víctima llegó a perder la conciencia y quedó con trastorno de estrés postraumático. Requirió tratamiento médico por múltiples lesiones, como policontusiones en la cara, fractura de la órbita ocular izquierda, fractura del maxilar, desviación del tabique nasal, policontusiones en el tórax y rotura de su bíceps izquierdo. Las secuelas le ocasionaron una pérdida de calidad de vida temporal de 248 días, de los cuales 198 corresponden a una «pérdida moderada».

Asimismo, el condenado deberá pagar las costas del juicio y tendrá una inhibilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de cumplimiento de la condena.

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