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Regreso a Santa Bárbara en la Vilavella: «No hace ni un año que compré la casa y al ver las llamas encima, la dábamos por perdida»

La vivienda que hay frente a la de Víctor en la urbanización más alta del primer municipio evacuado, ha quedado totalmente destruida por el fuego

Víctor, propietario de una vivienda en la urbanización Santa Bárbara de la Vilavella, todavía no se cree que los daños en su propiedad sean mínimos.

Manolo Nebot

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Mònica Mira

Mònica Mira

La Vilavella

Entre los vecinos de la Vilavella que este martes por mañana han podido regresar a sus casas están Víctor y su familia que, rodeados de un desastre de ceniza y vegetación calcinada, aunque parezca mentira, tienen un lugar al que volver. Una suerte que no han corrido sus vecinos de enfrente. Justo debajo de la suya está la única vivienda totalmente destruida por el fuego en la urbanización Santa Bárbara, la más alta de la localidad.

Esta familia de la Vilavella no estaba en casa cuando el incendio llegó a la población. Pasaban el sábado en el pantano de Ribelsalbes, cuando «me llamó un amigo y me dijo que se estaba quemando Santa Bárbara». De inmediato, Víctor buscó una referencia en las imágenes que le ofrecían en la distancia las cámaras de seguridad que tienen instaladas, y ya entonces «lo vi todo lleno de humo».

Desde ese momento hasta ver su residencia envuelta en llamas pasó tan poco tiempo que no dio tiempo ni de digerirlo. Las mismas cámaras le permitieron ver que el fuego rodeaba el edificio, loq ue les hacía pensar lo peor, «no hace ni un año que la habíamos comprado y ya la dábamos por perdido». Aunque a diferencia de otros vecinos, tuvo una referencia temprana de que el daño solo era exterior, no había afectado al interior del domicilio.

Visitar esta urbanización impacta y acongoja. Las casas de Santa Bárbara, a excepción de la ya mencionada, son islas salvadas de la devastación que las rodea, una montaña antes arbolada y verde, ahora es un paisaje en blanco y negro donde, a poco que sople un poco de brisa, el ambiente es irrespirable.

El coche de Víctor, aparcado frente a su casa en Santa Bárbara de la Vilavella, afectado por el fuego solo por un lateral.

El coche de Víctor, aparcado frente a su casa en Santa Bárbara de la Vilavella, afectado por el fuego solo por un lateral. / MANOLO NEBOT

A Víctor, como le pasará a cualquiera que vea el estado en el que ha quedado su barrio, le resulta difícil comprender el comportamiento del fuego. Uno de sus coches estaba aparcado en la calle, frente a la casa, y se ha derretido solo un lateral, el de la parte opuesta al descenso de las llamas.

En cuanto a la vivienda, se le ha quemado un colchón que tenía para los perros en el patio exterior, lo que provocó que esa parte de la fachada esté ennegrecida y se haya quemado la instalación eléctrica exterior. También llegó el fuego a una pequeña parte del jardín delantero, «pero no corrió al resto, es incomprensible».

De lo que está convencida la madre de Víctor, que precisamente se ha visto afectada por las evacuaciones en las urbanizaciones de Betxí, es que la casa se salvó, en gran medida, por la decisión que tuvo su hijo de limpiar hace poco el solar que limita a su casa por la izquierda, de su propiedad. Al no haber maleza, el fuego pasó de largo. «Eso demuestra lo importante que es que haya un mantenimiento de estas zonas», remarca.

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