Terror en el Monte Zamora de la Vall: «A las 3.00 horas del domingo no daba un duro por mi casa, la urbanización era una bola de fuego»
Fernando fue evacuado al mediodía del sábado, después de haber sido testigo de los diferentes focos que originaron el incendio: «Nunca pensé que llegaría hasta la urbanización»

Manolo Nebot

La urbanización del Monte Zamora es un balcón al valle en el que se expande la Vall d'Uixó. Unas vistas privilegiadas y espectaculares, que ahora están enmarcadas por la tragedia medioambiental y social que está dejando tras de sí el incendio forestal que arrasa la Serra d'Espadà.
Esta zona residencial fue la triste protagonista de «la peor noche de nuestra historia reciente», como la describió la alcaldesa Tania Baños, en referencia a lo sucedido entre el sábado y el domingo, donde el fuego amenazó con fiereza al casco urbano y las llamas rodearon por completo el Monte Zamora y el medio centenar de casas que en él se distribuyen.
Entre quienes vivieron con terror esa noche está Fernando, que el lunes por la tarde, como el resto de vecinos de la Vall evacuados, pudo regresar a su domicilio después de dejarlo a toda prisa el sábado a mediodía. Cuando ese mismo día, sobre las ocho de la mañana, asistió en directo a la extinción del primer foco registrado ese día en la localidad, a los pies del Monte Zamora, justo al lado del colegio Rosario Pérez, nada le hacía ni imaginar que su casa se vería amenazada.
Ni siquiera pensó en eso cuando se detectó un segundo foco, justo al otro extremo del barrio Carbonaire, que también se divisa desde su terraza. «No esperábamos de ninguna manera que viniera hacia aquí, que volviera para atrás», como acabó sucediendo, y de qué manera.

Vista desde el pie del Monte Zamora, donde se encuentra la casa de Fernando junto a medio centenar de propiedades más. / MANOLO NEBOT
Si ese segundo incendio se declaró entre las diez y media y las once de la mañana, el barrio fue evacuado al mediodía. Unas horas después, de madrugada, desde la casa de su hija en el casco urbano, donde asistía con gran preocupación a la evolución del fuego, confiesa que vivieron los peores momentos. «El Monte Zamora era una bola de fuego, no daba un duro por mi casa», afirma.
Y no pudo quitarse la preocupación hasta el domingo por la mañana cuando, acompañado por las autoridades, le permitieron volver a su residencia para coger su medicación. «Por fuera, a lo lejos, se veía que estaba bien, pero no sabíamos cómo estaría por dentro», relata. Por fortuna, a diferencia de otros vecinos que sí tienen desperfectos en vallados o patios, su hogar está intacto.
Su balcón al valle, ahora es una gran ventana a la devastación que deja tras de sí el fuego, un escenario desolador que contempla con la tranquilidad de que sus pérdidas personales han sido mínimas.
En la misma urbanización, un vecino perdió un coche, totalmente quemado, un porche y diferentes artículos que guardaba en el exterior de su propiedad. El menor de los males si se tiene en cuenta que en la madrugada del domingo, todos los ojos estuvieron puestos en el Monte Zamora y el desastre que se intuía.
Una empresa de reciclaje
En ese otro extremo del barrio Carbonaire donde se localiza el segundo foco del incendio, están las instalaciones de las empresa de reciclaje de Mariano. Justo detrás se inició un fuego cuyas llamas llegaron a superar la altura de su nave, asegura.
Cuenta que, al ser fin de semana, tenía cerrado. Había ido a almorzar con unos amigos cuando comentaron que había un incendio junto al colegio Rosario Pérez y llegaron a ir a verlo. Al poco tiempo, «me llamaron por teléfono y me dijeron que había otro incendio detrás de mi nave».

Al fondo se ve la nave de la empresa de reciclaje de Mariano, justo al lado se inició el segundo foco del incendio de la Vall d'Uixó. / MÒNICA MIRA
Lo dejó todo y acudió con prisa para comprobar que lo tenía encima. «Mi hijo se subió a la cubierta y con una manguera fue echando agua» para humedecer el entorno y evitar que el fuego alcanzara el interior de su empresa. Todos los vehículos estaban aparcados dentro, pero lo que es peor, una gran cantidad de material inflamable, pues se dedica al reciclaje de papel, cartón y plástico, además de a la recuperación de otro tipo de materiales.
Describe el escenario del que fue testigo como «dantesco». «El fuego corría que era increíble», remarca, y estuvo acechando esta zona del barrio hasta pasadas las dos de la tarde.
Una de esas escenas que conmueven la describe al recordar que en el solar que hasta hace unos meses ocupaban los barracones del colegio, «llevaron los caballos que rescataron de las cuadras, estuvieron allí todo el día».
Detrás de su nave, donde se originó el segundo incendio, señala un campo de garroferas para hacer referencia a su propietario, un vecino del municipio de edad avanzada que «se pasa todo el año viviendo cada día a ver sus árboles, cuidando de que no le quiten las garrofas, y cuando ya estaban para recoger, se le ha quemado todo, es muy triste».
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