Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La casa de Mago Yunke en la Vilavella se salva por poco «pero han desaparecido parte de mi historia y mis vivencias»

Sabe que es muy difícil ver algo positivo en lo que está pasando, pero quiere destacar «la lección de humanidad de los vecinos de mi pueblo, han sido un ejemplo de civismo y solidaridad»

Los estremecedores treinta minutos antes de que el fuego llegara a la casa de Mago Yunke en la Vilavella

Mònica Mira

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Mònica Mira

Mònica Mira

La Vilavella

A las 16.07 horas del sábado, las llamas del incendio forestal declarado en la Vall d'Uixó por la mañana saltaban la cima de la montaña en cuya ladera está construido el polideportivo privado de la Vilavella. A las 16.30 horas, el fuego alcanzaba el jardín de la casa de Mago Yunke, construida en la misma ladera, al otro lado del camino que da acceso a esta parte del municipio.Treinta minutos de horror que son un ejemplo más de lo que sucedió ese primer día en el municipio y que se hace visible con el regreso de los vecinos evacuados.

Yunke reside ahora en Borriol, por lo que no estaba en la que ha sido su casa en ese momento, pero sí uno de sus hermanos, que según relata Salvador Vicent (el nombre real del hombre detrás del mago), afrontó una situación límite, al asistir en primera persona a como el fuego le pasaba por encima.

La orden de evacuación llegó a los vecinos de la Vilavella poco antes de las cuatro. El hermano del mago, que ya tenía el fuego encima, no tuvo apenas tiempo de reacción. Explica Yunke que «en el jardín tenemos unas oliveras con un tronco muy grueso y hormigón impreso alrededor, no hay conexión vegetal, y nunca pensé que pudieran prenderse, pero lo hicieron». Tanto es así que «unas tres horas después de que todo estuviera apagado, ellas solas volvieron a arder y ya no teníamos agua en el depósito».

Toda la que tenían almacenada la empleó su hermano en proteger la casa y protegerse a sí mismo, porque se quedó atrapado. «No pudo salir, el humo lo rodeaba todo y la entrada estaba llena de fuego», relata. Ante ese panorama, «cerró el coche en la cochera y con una manguera apagó los setos que hay alrededor de la casa y así la salvó». El vídeo que acompaña a esta información ayuda a hacerse una idea de lo que vivió.

Las oliveras del jardín en la casa de Mago Yunke de la Vilavella, fueron pasto de las llamas. Al fondo, se ve el polideportivo, que también se salvó del fuego.

Las oliveras del jardín en la casa de Mago Yunke de la Vilavella, fueron pasto de las llamas. Al fondo, se ve el polideportivo, que también se salvó del fuego. / MANOLO NEBOT

El episodio estremece y asusta al pensar lo que podría haber sido, aunque lo que cuenta es lo que sucedió realmente, que su hermano está bien, así como la casa. Otro milagro de tantos que envuelven este incendio, como el de las instalaciones del polideportivo que están justo encima de la propiedad del mago, que también se salvaron en un entorno totalmente quemado.

Vinculación al paisaje

Yunke siempre ha defendido su apego a sus raíces y a esta provincia. Una de las razones de esa estrecha vinculación es el paisaje. «Cuando veo la vegetación característica de la Vilavella, del Mediterráneo, me hace sentirme muy identificado y lo que está pasando es algo muy triste y desolador», confiesa.

Estos días ha pensado en su edad escolar, cuando «con siete u ocho años, en el colegio celebrábamos el Día del Árbol, plantando pinos que estaban junto a la piscina. Siempre que pasaba por ahí, al ver que esos pinos se habían hecho grandes, recordaba esos días. Ahora ya no están». Por eso afirma que «se ha perdido parte de mi historia y mis vivencias».

También se acuerda de como sus hermanos Alejandro y Esteban, cuando se producía algún pequeño incendio en los alrededores «siempre acudían a ayudar para apagarlos, a mí no me dejaban porque era pequeño, pero nunca había pasado algo tan grande como esto».

El hermano de Yunke apagó con una manguera los setos que rodean el jardín y así evitó que se quemara la casa.

El hermano de Yunke apagó con una manguera los setos que rodean el jardín y así evitó que se quemara la casa. / MANOLO NEBOT

Las montañas de su pueblo, la Font de Cabres, el Puntal hasta la Vall y Alfondeguilla «son rutas habituales que he hecho y no sé cómo habrán quedado, estoy seguro de que cuando lo vea, el dolor será mayor».

Y pese a esa consternación, incide en que «siempre intento ser positivo en todas las situaciones, aunque parezca que en esta no se puede sacar ese lado bueno». A su modo de ver, lo tiene y señala al «civismo de la gente de mi pueblo, han dado una lección de humanidad, de responsabilidad y solidaridad». Remarca que «claro que es desolador, pero no tenemos que lamentar ninguna pérdida humana».

Ante la pérdida colectiva, la de ese paisaje que es una seña de identidad, Salva Vicent afirma que «a partir de ahora, lo que tenemos que hacer es comprometernos con el cuidado de nuestras montañas, esforzarnos por recuperar lo que se ha quemado lo antes posible». Para Yunke, «debemos valorar la suerte que hemos tenido de disfrutar el lugar en el que hemos nacido, hemos sido unos privilegiados, por lo que ahora hay que pensar en hacer lo posible para que vuelva a ser como antes».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents