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Trágico golpe a la biodiversidad de la Serra d'Espadà: «Habrán muerto decenas de miles de parejas de aves y más del 90% de las crías, por no decir todas»

Las especies paseriformes forestales no tienen capacidad de huida y estaban en plena época reproductiva, que acababa a finales de agosto, «su población tardará décadas en recuperarse»

Una gran variedad de aves se han visto afectadas por el devastador incendio de la Serra d'Espadà.

Una gran variedad de aves se han visto afectadas por el devastador incendio de la Serra d'Espadà. / VICENT TALAMANTES / MEDITERRÁNEO

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Mònica Mira

Mònica Mira

Castellón

Desde el punto de vista de la biodiversidad en el parque natural de la Serra d'Espadà, el incendio forestal de la Vall d'Uixó ya puede considerarse una verdadera catástrofe. Lo más visible es la gran pérdida vegetal, unas masas boscosas que son el habitat de miles y miles de especies de vertebrados e invertebrados, cuyas poblaciones «tardarán décadas en recuperarse».

Un ejemplo del impacto devastador del fuego en este entorno protegido es el de las aves. Miguel Tirado, de Grup Au, avanza que, sobre todo por lo que respecta a las paseriformes forestales «será una masacre monumental».

La causa principal es la más obvia, se ha quemado el lugar en el que viven. Pero lo que agrava las consecuencias que tendrá a futuro para especies tan comunes en Espadà como los carboneros, petirrojos, el agateador común o la curruca capirotada, por citar solo unos pocos entre tantos otros, es que se encontraban en plena época de cría, que se extiende hasta finales del mes de agosto.

Estiman que en un incendio que ronda las 10.000 hectáreas de masa boscosa quemada, «habrán muerto decenas de miles de parejas» y en cuanto a las crías, el cálculo es más pesimista, «se habrá perdido el 90%, por no decir todas». Animales que tendrían entre un mes o mes y medio, además de los que todavía estaban en el nido acabados de nacer y los huevos por eclosionar.

Un ejemplar de ruiseñor, otra de las especies que se habrán visto seriamente afectadas por el incendio en la Serra d'Espadà.

Un ejemplar de ruiseñor, otra de las especies que se habrán visto seriamente afectadas por el incendio en la Serra d'Espadà. / VICENT TALAMANTES

Tirado describe que incluso los adultos «tienen poca capacidad de huida» y en cuanto a las crías, «puede que hayan intentado escapar, pero son inexpertas, no habrán sabido dónde ir, se ahogan por el humo y mueren». En cuanto a los individuos que hayan logrado alejarse del fuego, al ser especies tan territoriales, «tendrán serias dificultades de supervivencia, porque no estarán en su hábitat, encontrarán competencia… el escenario no es nada bueno».

En términos de recuperación, las expectativas tampoco son halagüeñas. Para que las poblaciones se recuperen, según detalla Tirado, estas aves «necesitan una estructura vegetal madura, un sotobosque bien desarrollado, árboles con agujeros…», por lo que avanza que «tardarán en volver perfectamente entre 30 o 40 años».

Como ejemplo próximo, recuerda lo sucedido tras el incendio que afectó al parque natural del Desert de les Palmes en los 80 del siglo pasado. Afirma que en la actualidad «las poblaciones de paseriformes no están en los niveles anteriores, porque todavía no existe un bosque maduro para acogerlas a todas».

Rapaces en peligro

Y si se habla de aves, es inevitable hacer referencia a las rapaces. En su caso, son animales con una mayor capacidad para responder ante este tipo de catástrofes y ponerse a salvo. Aun así, en el área afectada «se habrán perdido casi seguro entre cinco o seis territorios de cría del águila perdicera», una especie catalogada como vulnerable por su estado de conservación y cuya población en Castellón llevaba años en claro retroceso.

Diferentes proyectos estaban consolidando su establecimiento en varios puntos de la provincia, incluso con la instalación de nidos artificiales que estaban dando buenos resultados. Un trabajo que puede sufrir una importante reversión como consecuencia de la destrucción provocada por el fuego en los hábitats que estaban consolidándose.

Uno de los nidos de águila perdicera objeto de supervisión por los proyectos autonómicos que buscan su recuperación y consolidación en Castellón.

Imagen del 2024 de uno de los nidos de águila perdicera objeto de supervisión por los proyectos autonómicos que buscan su recuperación y consolidación en Castellón. / MEDITERRÁNEO

En cualquier caso, Tirado incide en que las rapaces, concretamente el águila perdicera, «son superadaptables y están relativamente habituadas a vivir en zonas quemadas», aunque ello depende de múltiples condicionantes. El principal, que encuentren fuentes de alimentación.

Halcones y cernícalos, entre otras rapaces, también se habrán visto obligados a desplazarse, aunque son solo algunos ejemplos de los múltiples que se podrían citar.

Y no solo hay que tener en cuenta lo que sucede con las especies que en el momento actual vivían en la Serra d'Espadà. Este es territorio de paso de numerosas aves migratorias. Las montañas quemadas son punto de destino de otras tantas especies que hacen un alto en la comarca en su migración post-nupcial, la que les lleva desde el norte de Europa hasta el sur del continente y África para pasar el invierno, y que los próximos años (décadas) no encontrarán ese lugar de descanso óptimo que necesitan.

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