Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Así creó el incendio de la Vall d'Uixó sus propias condiciones atmosféricas e invalidó las previsiones

En las inmediaciones de las zonas más afectadas por el fuego, el viento pasó en pocos minutos de los 30 a los 80 km/h y la presión atmosférica cayó en picado

Esclarecedoras imágenes de como el paso del incendio modificó las condiciones climáticas a su paso por la Vilavella

Vicent Ibáñez (Avamet)

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Mònica Mira

Mònica Mira

La Vilavella

Una duda habitual entre quienes desconocen las cuestiones atmosféricas y físicas que rodean la propagación y extinción de un incendio es cómo fue posible que el fuego iniciado en la Vall d'Uixó no pudiera pararse antes de llegar a expandirse de la manera en que lo hizo. Los datos captados por algunas de las estaciones meteorológicas instaladas por Avamet en las proximidades de las zonas afectadas ofrecen información esclarecedora.

El resumen es que estos grandes incendios «generan sus propias dinámicas atmosféricas» modificando de manera considerable las variables como viento, temperatura o presión que se darían en el caso de no haberse producido el fuego. Así lo indican desde la asociación de meteorología, y lo constantan con los registros de sus estaciones. Como ejemplo, la instalada en partida de Forns de la Vilavella, una de las zonas afectadas, pero no precisamente una de las que sufrió más devastación, por lo que debe considerarse que esos datos fueron mucho más extremos en otros puntos.

Al mediodía del sábado 25 de julio, las ráfagas de viento captadas en la estación de Forns superaban por poco los 20 km/h. Un poco antes de las cuatro de la tarde, los registros alcanzaron los 30 km/h, como las previsiones meteorológicas habían avanzado, pero justo en el momento en el que el incendio llegó las proximidades de la estación, sobre las 16.10 horas, las ráfagas rozaron picos de casi 80 km/h, en cuestión de muy pocos minutos.

Ningún modelo preveía una fuerza de esas características, era imposible hacerlo porque, «el incendio es capaz de modificar el clima a su alrededor», lo que se puede apreciar a la perfección en el vídeo que acompaña a esta información y la siguiente gráfica.

Gráfica en la que se pueden entender de una forma visual los picos de viento, temperatura y presión atmosférica captados por la estación meteorológica al paso del incendio por la Vilavella.

Gráfica en la que se pueden entender de una forma visual los picos de viento, temperatura y presión atmosférica captados por la estación meteorológica al paso del incendio por la Vilavella. / AVAMET

Lo mismo sucedió con las temperaturas. A esa hora exacta, entre las cuatro y las cuatro y veinte, aproximadamente, se produjo un salto térmico superior a los 6 grados, alcanzándose los 40, con una caída en picado de la presión atmosférica provocada por al aumento de masas de un aire muy caliente.

Desde Avamet inciden en que en esas circunstancias, «es muy difícil avanzarse a lo que puede pasar» desde un punto de vista de las condiciones meteorológicas, que son esenciales para planificar las estrategias de extinción.

El humo, como una tormenta

Detallan que todo tiene que ver con el comportamiento del humo, que en los momentos de mayor combustión y más temperatura crea columnas de aire caliente cargadas de CO2 «que funcionan como si fuera una especie de tornado», expulsando el calor hacia afuera, lo que provoca a su vez que por las capas inferiores entren brisas más frías con aportaciones de oxígeno «que no hacen más que alimentar las llamas», simplifican. «Son los mismos mecanismos convectivos que provocan que llueva, es el mismo funcionamiento».

Un ejemplo de los pirocúmulos provocados por el incendio de la Vall d'Uixó, que tienen el aspecto de una nube de tormenta.

Uno de los pirocómulos provocados por el incendio de la Vall d'Uixó, que tienen el aspecto de una nube de tormenta. / VICENT IBÁÑEZ

De hecho, como explican, desde la distancia se podían divisar lo que se conocen como pirocúmulos, «nubes de humo que en los casos más extremos llegan a generar incluso rayos», la diferencia con las de tormenta es que no son nubes de vapor de agua, sino de humo y partículas de la combustión.

En cuanto la potencia del fuego pasó, los niveles de todas las variables, viento, temperatura y presión atmosférica, volvieron a los valores que se preveían para esa jornada.

Esa subida térmica repentina, la velocidad que llegó a alcanzar el viento a su paso y esa caída de la presión en un punto que no era el más afectado por el fuego «da una idea de la fuerza que tenía. Que se crearan esas condiciones fue lo que hizo que el avance fuera tan rápido», concluyen desde Avamet, desde donde inciden en que esa información solo ha podido conocerse con posterioridad, durante el incendio es imprevisible y esa es una de las razones por las que se declaró como fuera de capacidad de extinción». Como muchas veces se le ha descrito, el fuego llegó a ser un monstruo incontrolable que creo su propio clima a medida que avanzaba y devoraba el parque Natural de la Serra d'Espadà.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents