El CEAM califica de «problema sin precedentes» el impacto social y ambiental de los incendios forestales como el de la Vall d'Uixó
El Centro de Estudios Ambientales del Mediteráneo ya había detectado una «elevada susceptibilidad» de la zona afectada, porque la vegetación «había perdido verdor «de forma considerable desde el pasado mes de abril»
En municipios como la Vilavella, pese a estar por encima de la media de precipitaciones en el conjunto de este año, en los últimos cuatros meses los pluviómetros no alcanzaron los 30 l/m2

El impacto social y medioambiental de los nuevos incendios forestales, como el de la Vall d'Uixó, no tiene precedentes, según el CEAM. / MÒNICA MIRA

La primera semana del mes de julio, antes de que se produjeran los incendios forestales de Soneja y la Vall d'Uixó, el Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM) advirtió en una información publicado por este periódico, que la provincia de Castellón afrontaba la nueva temporada de riesgo con los deberes en materia de gestión forestal por hacer. Esos dos incidentes posteriores, especialmente el que ha afectado a la Serra d'Espadà, no ha hecho más que darles la razón.
Con el de la Vall d'Uixó todavía por extinguir, vuelven a recordar que «la combinación de condiciones meteorológicas extremas como calor y sequía, junto a paisajes homogéneos con elevada continuidad del combustible, favorece estos incendios de gran magnitud» y remarcan que la gravedad de los eventos de estas características que se están produciendo, en referencia al conjunto de incendios localizados en el territorio español en julio, «revela un problema hasta ahora sin precedentes».
El coordinador del programa forestal del CEAM, José Antonio Alloza, desmentía la creencia de que después de una temporada de lluvias abundantes disminuía el riesgo de que se produjera un evento de esta magnitud y señalaba que «no se debería diferenciar entre años secos y lluviosos», porque esa mayor humedad en los meses previos, lo que facilitó fue el crecimiento de la vegetación y, por lo tanto, un aumento de combustible para el fuego.
Los datos de temperatura y pluviometría de lo que llevamos del 2026 no hacen más que fundamentar esa afirmación. La información recopilada por las estaciones meteorológicas que Avamet tiene repartidas por el territorio valenciano, indica que la comarca de la Plana Baixa está entre las que menos ha llovido de toda la Comunitat Valenciana en los últimos cuatro meses, lo que contrasta con la cifra de precipitaciones acumuladas en lo que llevamos de año, «estamos 200 l/m2 por encima de la media de esta zona», indican desde la asociación meteorológica.

Gráfico que evidencia que la Plana Baixa, la zona del incendio, es donde menos ha llovido en los últimos cuatro meses de toda la Comunitat Valenciana. / AVAMET
¿Cómo se interpreta esa información? Pues de forma sencilla: los primeros meses del 2026 llovió mucho y propició la prolifieración de la vegetación en la montaña. Pero poniendo como ejemplo una de las estaciones de la Vilavella, uno de los municipios afectados por el incendio, «el acumulado de lluvia de los últimos cuatro meses no llega a los 28 l/m2, en el último mes es de cero». Si se tiene en cuenta que este ha sido el julio más cálido desde que se tienen registros concretos de esta zona, el resultado es que «teníamos una masa foretal muy fuerte por las lluvias previas, que ha estado cuatro meses pasando sed», indican desde Avamet.

Tabla de temperaturas en una de las estaciones meteorológicas de Avamet en la Vilavella, donde se identifica que este ha sido el julio más cálido de los últimos seis años. / Avamet
Así lo había podido comprobar el CEAM a través del índice de teledetección NVDI (un indicador del verdor de la vegetación), que alertaba de una «elevada susceptibilidad» a agravar cualquier incendio que se produjera, «ya que la vegetación del área quemada, antes de ser afectada por el fuego, había perdido verdor de forma considerable desde el mes de abril», e inciden en lo afirmado: «Estas diferencias de verdor están ligadas a las abundantes precipitaciones concentradas en las estaciones previas y que han podido influir en un mayor desarrollo de vegetación». Ese índice, el NVDI, entre abril y julio había caído un 38%, como se puede comprobar en la siguiente infografía.

Caída del verdor de la vegetación en la zona quemada por el incendio de la Vall d'Uixó en los últimos cuatro meses. / CEAM
A partir de ese análisis, desde este centro especializado apuestan porque ese estrés hídrico y la abundancia de vegetación «han podido influir en que la severidad del incendio haya sido muy alta en un 16% de la superficie». Además, recuerdan que una parte del área quemada estos días ya sufrió un incendio en el 2016, el de Artana, que afectó a 1.534 ha.
Es pronto para hablar de recuperación y plantear acciones concretas. Antes habrán de pasar al menos dos años, establecidos por ley con criterios técnicos, para facilitar que el propio monte inicie su regeneración, pero desde el CEAM defienden que esa intervención, cuando corresponda, «necesitará una evaluación de campo exhaustiva que determine las posibles consecuencias del fuego en la regeneración vegetal y el riesgo erosivo».

Análisis de la severidad del fuego en la zona afectada por el fuego a 29 de julio, según la plataforma Postfire del CEAM. / CEAM
Para abordar una actuación de recuperación consciente y equilibrada, el CEAM creó la plataforma POSTFIRE, «un sistema de apoyo a la toma de decisiones para la gestión de montes afectados por incendios forestales». Según explican, «permite evaluar el impacto ecológico de cada incendio, recoger datos de campo, calcular y visualizar la severidad del fuego y hacer un seguimiento de la regeneración, además de consultar cartografía y documentación asociada».
Desde la fundación avanzan que a partir de la próxima semana, el Área de Investigación Forestal iniciará esa valoración «para ofrecer análisis y soluciones prioritarias para adaptar los ecosistemas mediterráneos a las amenazas actuales y futuras del cambio global».
El CEAM ofrece algunos datos interesantes sobre el impacto del incendio de la Vall d'Uixó, desde el punto de vista de la afección vegetal. De las aproximadamente 9.600 hectáreas afectadas hasta el 29 de julio, «el 43% están incluidas dentro del parque natural de la Serra d'Espadà». El 40% de lo quemado se corresponde con pinar, un 30% a matorral y un 10% a alcornocal, según sus estimaciones. El 20% restante sería otro tipo de terrenos, urbanos o agrícolas.
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