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La mitad de los coches calcinados en el terreno de Peñíscola continúan allí cuatro días después

Carlos, un turista vasco cuyo vehículo se quemó en el incidente, lamenta que el parking de su hotel estaba lleno y se vio abocado a aparcar en ese solar

Varias personas miran algunos de los coches calcinados en Peñíscola, este sábado, tres días después del incendio.

Varias personas miran algunos de los coches calcinados en Peñíscola, este sábado, tres días después del incendio. / Alba Boix

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Peñíscola

El solar en el que se produjo el incendio el pasado miércoles sigue mostrando una imagen desoladora. Aún yacen en el los restos de vehículos que fueron pasto de las llamas. 17 de los 34 coches que se quemaron continúan en el terreno esperando a ser retirados por grúas especiales para ser trasladados a desguaces de la zona.

Uno de los afectados cuenta a Mediterráneo que todavía no se conocen las causas del fuego, que se inició en este aparcamiento informal y no habilitado por las autoridades, que se encuentra cerca de donde se ubicaba el observatorio para el eclipse solar que tuvo lugar horas después del incendio. Se han descartado varias versiones, no sabemos si fue un coche eléctrico o un coche que llegó y, aún caliente, entró en contacto con la maleza seca del terreno.

Carlos, de Vitoria, estaba alojado en un hotel próximo al lugar de los hechos junto con su madre y su hija. «Nuestra terraza hace esquina y mi madre se asomó esa tarde y me dijo que había mucho humo por esta zona», cuenta el afectado. «Reaccioné y le dije que ahí es donde estaba el coche y salí corriendo con las llaves por si acaso», explica este turista vasco.

«A medida que me iba acercando vi mucha gente, personas maniobrando sus coches y cuando llegué vi que al mío todavía no habían llegado las llamas», narra Carlos. «En ese momento podría haberme arriesgado a sacarlo, pero por seguridad no me acerqué».

«Justo lo cambié a terceros»

Carlos y su familia llegaron el día antes del eclipse a Peñíscola y su estancia es hasta el 18, día en el que regresarán a su ciudad en coche de alquiler que les facilitará su seguro. El vehículo de Carlos es uno de los 34 que se quemaron. «Mi coche tenía 12 años y justo este año cambié el seguro ‘a todo riesgo’ por uno ‘a terceros’».

Cuando llegaron al hotel el martes 11 de agosto, en recepción les indicaron que no les quedaban plazas de aparcamiento disponibles, «así que estaba esperando a que alguna se vaciara para meter el coche, pero al final no pudo ser». Por suerte, en el coche calcinado no tenía objetos de valor, solamente un paraguas, la baliza y dos mandos de garaje.

«Somos de Vitoria y estuve en Peñíscola en 2017, 2018 y 2019; me quedé viudo hace dos años y aquí siempre he disfrutado mucho», explica Carlos. De hecho,»cuando mi mujer falleció, mi hija me pidió venir y yo le dije que no, porque me iban a venir demasiados recuerdos; pero este año nos decidimos a venir y, mira, el destino», comenta emocionado. «Si hubiéramos venido dos días después, no hubiera pasado nada», lamenta.

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