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Un joven de Burriana acusa a la Guardia Civil de trato degradante

Pone una queja formal al considerar que los agentes del cuartel lo menosprecian por otro asunto

El Instituto Armado afirma que el trámite sigue su curso

La casa cuartel de la Guardia Civil de Burriana, en una imagen de archivo.

La casa cuartel de la Guardia Civil de Burriana, en una imagen de archivo. / Isabel Calpe

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Pablo Ramón Ochoa

Pablo Ramón Ochoa

Castellón

El vecino de Burriana Joan Martínez afirma desde hace meses estar siendo hostigado por varias personas, todas ellas relacionadas de una manera u otra con una vecina suya, según su testimonio.

Martínez dice sentirse desprotegido por las autoridades puesto que cuando denunció una agresión homófoba al grito «maricón de mierda, te voy a matar», se consideró un delito leve. Sin embargo, luego la Guardia Civil de Burriana otorgó veracidad al hecho de que «alguien se quejara» de su perro y consideró eso «amenazas graves». El varón considera esto un doble rasero por parte de las autoridades.

Este hombre indica que en sucesivas visitas que ha realizado al cuartel de la Guardia Civil de Burriana en relación a este delito de amenazas presuntamente cometido por él ha recibido un trato degradante de los efectivos.

«Me trataron como un perro»

«Me han tratado como si fuera un perro. Me han citado a horas extrañísimas, creo que lo han hecho claramente con inquina», dice a Mediterráneo. Martínez asegura que los efectivos de la Guardia Civil perdieron su citación judicial a tres días del requerimiento. «Por la mañana me avisan y por la tarde, la pierden. El trato, en general, nefasto, capcioso y desagradable», expresa Martínez en la queja formal que ha puesto a la propia Guardia Civil.

La queja, en análisis

Fuentes de la Comandancia de la Guardia Civil de Castellón constatan a este diario la recepción de la queja de este joven burrianense y dicen que esta carta presentada en julio contra ellos, como todas las recibidas por el Instituto Armado, se analiza por los canales previstos para estas situaciones.

El conficto que involucra a tres partes (Joan Martínez, la Guardia Civil y los vecinos que presuntamente han hostigado a Martínez y le han propinado una agresión homófoba) ya se alarga varios meses sin que se atisbe solución.

Denuncia discriminación

Martínez asevera que en conversación con su abogado han llegado a la conclusión de que la Guardia Civil «se ríe» de él. El joven afirma que viste con ropas poco comunes, como un kilt escocés, y lleva rastas y tatuajes. «Yo tengo pintas raras y eso no les mola», indica sobre esta presunta discriminación por parte de las autoridades a causa del aspecto que presenta.

Por otro lado, Martínez también insiste en que recibió discriminación lingüística por parte de un agente de la Benemérita que no identifica:«Me dijo ‘¿me puede hablar en castellano?, cuando le consulté en valenciano».

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