La noticia de que el uso de la mascarilla será obligatorio también en la playa no parece contar con la aprobación de los castellonenses, al menos de los que hoy paseaban por la de Benicàssim. Entre los consultados por Mediterráneo predomina, además de un cierto enfado, la sensación de que esta restricción no se justifica con la actual situación sanitaria.

Mascarillas playa

El más claro es el benicense Antonio González, que estaba haciendo deporte en el paseo marítimo: “Me parece una estupidez, es una forma de querer justificar lo injustificable”. Por ser todavía una época temprana para disfrutar de la playa no había apenas personas en la arena, pero sí muchos paseantes, como María Dolores Mundina, quien no confía en que esta medida tenga mucho éxito:. “Paseando sí que tiene sentido, pero estando tumbado no creo que se ponga la gente. Aquí no nos amontonamos, ni siquiera en pleno verano”

 “A ver si se ponen de acuerdo de una puñetera vez. Que no salga diciendo el doctor Simón que en poco tiempo se van a quitar las mascarillas conforme acabe la vacunación y a continuación salga una ministra diciendo lo contrario. Es un contrasentido que no entiendo”, explica, indignado, Jesús Laviña, un jubilado aragonés que vive en Benicàssim.

Cabedo Catalán es el único consultado que estaba a favor de las medidas del Gobierno. “Mientras esté la pandemia que se lleve la mascarilla, no hay más”, sentencia. Las pocas personas que había por la playa, incluido un grupo de escolares, cumplían con la nueva normativa.

El vila-realense José Manuel Ortiz ve sin embargo problemas de tipo práctico: “Es un espacio más complicado para usar la mascarilla: se mojan, se llenan de arena….”. El estudiante Mariano Castro, pese a no estar de acuerdo con esta restricción, cree que se va a cumplir porque “las personas tienen más miedo a la multa que al virus”. “No quieren perder lo poco que están ganando”, sentencia.