Cómo ayudar a una sociedad futurista a llegar a Marte de una forma sostenible sin perjudicar el planeta Tierra. Este es el reto que se ha planteado la artista Camile Duhart Dode en la iniciativa Vida en Marte. Este artista visual ha obtenido una de las dos residencias artísticas Clima & Videojuegos de la Universitat Jaume I, que tiene como objetivo abordar el desafío del cambio climático a través de los videojuegos y la gamificación.

En concreto,  Vida en Marte propondrá retos, adivinanzas, etc., que se tendrán que resolver a través de Internet y los espacios de la universidad de la UJI, con realidad alternativa, basándose en datos y teorías científicas y artísticas para crear vasos comunicantes entre arte, ciencia y videojuegos.

La vida de las ballenas

Esta no es la única residencia artística concedida, ya que  Pau Fenollosa i Ángeles la ha conseguido con su propuesta A world connected, con el mar y las ballenas como protagonistas. En su caso, el creador plantea una exposición dividida en tres experiencias audiovisuales para «concienciar al espectador de la gravedad de la situación actual de las ballenas y cómo la extinción de ecosistemas perjudica notoriamente a los humanos. La primera pieza trata de un morphing audiovisual; mediante la inteligencia artificial se generarán imágenes de ballenas inexistentes.

Los asistentes podrán jugar, en la segunda, a un videojuego donde controlará una ballena mediante sus propias manos y, en la última instalación, los espectadores verán una proyección donde se mostrará un sistema de partículas generativo que simulará de forma abstracta el mar y las ballenas», detalla el creador.

En total, el Living Lab Planeta Debug, con el apoyo de la Fundación Daniel y Nina Carasso, ha destinado 15.320 euros a las cuatro estancias de creadores en el campus. Las residencias artísticas previstas para 2021 cubrirán gastos de honorarios, producción de obra, viajes y estancia de 15 días en Castelló de la Plana.

El profesor del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la UJI, investigador principal de Planeta Debug, Emilio Sáez, argumenta que la combinación de arte y ciencia en un contexto como el del cambio climático «es una oportunidad real de generar esta serendipia que, a veces, ilumina las mentes y crea inspiración para todos".

Estas residencias artísticas se suman a las de los artistas Mónica Rikić Fusté y Román Torre Sánchez, ganadores de las primeras residencias «Clima & Videojuegos», que realizaron sus estancias en la UJI el pasado febrero.

Arcade y batalla naval

El proyecto «Última oportunidad» de Román Torre, artista de Gijón, está inspirado en las máquinas recreativas tipo arcade y pretende explorar en varias vías para reflejar los problemas asociados al calentamiento global en una experiencia ‘jugable’. Por su parte, «Posidonia» es el proyecto de videojuegos experimental de Mónica Rikić, artista multimedia de Barcelona, basado en una batalla naval que sale de la pantalla mediante una proyección cenital sobre una superficie de grandes dimensiones cubierta de agua, y el cual también incluirá una reflexión sobre la biodiversidad de las Islas Columbretes.

La finalidad de esta línea de acción de Planeta Debug, cofinanciada por el programa de Arte Ciudadano de la Fundación Carasso, es fomentar la creatividad y la reflexión interdisciplinar, a la vez que desarrollar nuevos espacios y lenguajes de confluencia entre arte, cambio climático, ciencia y ciudadanía a fin de promover nuevos enfoques para abordar la sostenibilidad. El ámbito de trabajo de estas residencias artísticas serán la investigación científica, la tecnología, los videojuegos, la ecología y la sostenibilidad en relación con todas las áreas vinculadas con el desafío de la emergencia climática.

Acceso a planeta de bug