A la espera de saber si, finalmente, el Ayuntamiento de Cabanes consigue paralizar el derribo de Torre la Sal, hay precedentes de demoliciones en la provincia que dieron mucho que hablar en su momento, ya fuera porque afectaban a un edificio histórico o por la oposición ciudadana. Estos son algunos ejemplos:

Concatedral de Castelló

En 1937, y por motivos de “salud pública”, el Gobierno central decretó el derribo de la concatedral de Castelló tras haber sido objeto de un incendio intencionado. Una decisión muy polémica que aún hoy se recuerda, puesto que en el momento fue considerado un atentado contra el patrimonio de la ciudad. Después de la Guerra Civil comenzó el proceso de reconstrucción, dirigido por el arquitecto Vicente Traver.

La concatedral de Castelló, todavía inacabada. MEDITERRÁNEO

Un proyecto largo que no finalizó totalmente hasta el 2010, 79 años después, con la finalización de la cuarta fase, en el que se completaron una residencia para los canónigos, un salón de actos y un museo catedralicio.

Cárcel de la ronda Magdalena

En un amplio solar situado entre la ronda Magdalena y la calle Cerdán de Tallada de Castelló se situó, a finales del siglo XIX, una prisión que antes estaba en los bajos de la casa consistorial.

Imagen de la antigua cárcel de Castelló. MEDITERRÁNEO

El edificio fue usado hasta 1984, cuando se empezó a utilizar el actual recinto de la carretera de l'Alcora. Un año después se derribó y en su lugar se construyó una plaza dedicada a las islas Columbretes, justo al lado de la antigua comisaría de la Policía Nacional.

Las casas de la playa de Xilxes

Por sorpresa, y con nocturnidad y alevosía, denunciaron algunos, el 1 de febrero de 1989, y en medio de un gran despliegue policial, el entonces Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo (MOPU) derribó 18 viviendas situadas en primera línea de la playa de Xilxes.

Un vecino de Xilxes camina sobre los restos de las casas derruidas. MEDITERRÁNEO

A los propietarios ni siquiera les dejaron sacar de dentro sus enseres personales. La decisión llegó tras una larga lucha entre los propietarios y la Administración que terminaron perdiendo los primeros. Las viviendas, que se ocupaban sobre todo en verano, databan de 1958 y pertenecían a familias modestas.

Donelio's

La antigua Casa de Baños del Grau de Castelló se convirtió en 1982 en un restaurante mediante una concesión otorgada por el Ayuntamiento de Castelló. En el 2009, tras una prorroga, finalizó el periodo de la misma y el Ministerio de Medio Ambiente anunció el derribo del edificio, una vez había trasladado la delegación provincial de Costas desde allí a otro edificio en Castelló.

Imagen del restaurante Donelio's, situado en la playa del Pinar del Grau. MEDITERRÁNEO

Los últimos años de funcionamiento de Donelio's estuvieron marcados por la construcción del parque litoral, que comenzó en el 2004. Las obras aislaron cada vez más al recinto y dificultaron su acceso al mismo. Tanto que incluso la Justicia dio la razón en el 2009 a su propietario, Donelio Gil, y le otorgó una indemnización de 90.000 euros por las pérdidas que le ocasionó este proyecto. Un año después llegó el derribo.

Ortega Playa

El 3 de septiembre del 2019, y en cumplimiento de una resolución de Costas, las máquinas derribaron el edificio popularmente conocido como el Ortega Playa, en el Grau de Castelló. Propiedad del Circulo Mercantil, fue construido a mediados de los 60, con lo que formaba parte de la memoria sentimental de muchas generaciones de castellonenses.

Adiós al Ortega Playa MEDITERRÁNEO

Primero fue una casa de baños y en los 80 se convirtió en un restaurante especializado en bodas y comuniones. Pero el Ministerio de Medio Ambiente consideraba que se trataba de una propiedad privada situada en dominio público marítimo terrestre y, tras un largo litigio, se decidió su derribo en el 2015, tras contar también con el aval de la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo en el 2015. La okupación del edificio, sin embargo, retrasó la demolición más de cuatro años.

Termalismo de Benicàssim

También en el 2019 finalizó la historia de un edificio lleno de mística, en gran parte porque llevaba casi tres décadas abandonado. El Termalismo de Benicàssim fue construido en 1966 y se convirtió en un recinto puntero en España para los tratamientos de talasoterapia. Pero tras 26 años de funcionamiento se decretó su cierre. La crisis económica de 1992 fue la puntilla para un negocio que andaba de capa caída.

Derribo del Termalismo de Benicàssim EVA BELLIDO

Y ahí comenzó la leyenda de un edificio que formó parte del skyline de Benicàssim durante muchos años, y que ejercía una fascinación especial. Ahora ha dejado un vacío que, por el momento, no se sabe cómo va a ser reemplazado, ya que todavía no se ha anunciado ninguna actuación en dicho espacio, que por otra parte tiene la consideración de asistencial sanitario.

Grupo B de Almassora

En este caso, el derribo será recordado por lo prolongado que ha sido en el tiempo. El plan de desaparición del grupo B de Almassora arrancó en 1998, con la demolición de 56 viviendas. Pero no fue hasta este año cuando se completó la actuación, con el derribo de las otras 38 que quedaban, en cumplimiento de la promesa trasladada por las administraciones a los vecinos del barrio Fátima.

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Y es que este espacio, muy deteriorado, se había convertido en foco de problemas y marginalidad --un okupa murió en el 2013 tras incendiarse un somier en el que dormía--. Asimismo, había problemas de desprendimientos.