¿Qué lleva a una persona a dejar su casa, sus raíces y a su familia y huir a un país desconocido? ¿Qué le empuja a empezar de cero en una ciudad de la que no sabe nada? Unos lo hacen porque en su país están amenazados por sus gobiernos o por grupos terroristas; otros porque son perseguidos por su religión, color de piel o condición sexual... Miles de hombres y mujeres se ven obligados cada año a poner rumbo a otros países y España es uno de los principales destinos de quienes buscan asilo. En 2020, casi 90.000 personas solicitaron protección internacional pese a que la pandemia hizo que las demandas evolucionaran a la baja. Y mientras a nivel nacional las solicitudes se redujeron casi un 25%, en Castellón ocurrió justamente lo contrario. El año se cerró con 900, un 10% más que durante el ejercicio anterior.

Los datos de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado de la Comunitat Valenciana (CEAR-PV) revelan que las solicitudes registradas en la provincia durante el 2020 suponen la cifra más alta desde que existen registros y prácticamente multiplican por cuatro las registradas en el 2018, cuando fueron 237. En la Comunitat ocurre lo mismo y 9.060 migrantes demandaron asilo, un 17% más. 

Pero una cosa es la cantidad de personas que solicitan amparo y otra muy diferente las que lo consiguen. «El año pasado España volvió a defraudar a las personas refugiadas y aprobó tan solo una de cada 20 solicitudes, muy lejos de la media de la Unión Europea, que es del 33%», denuncian Mercedes Ena y Jaume Durá, coordinadora y responsable del área jurídica, respectivamente, de CEAR-PV.

Para agilizar los trámites y dar salida a las miles de solicitudes que siguen sin repuesta, el Ministerio de Interior ha puesto en marcha toda una serie de cambios en la tramitación. «El problema es que ahora se reducen los plazos, pero han aumentado las denegaciones. Y, además, se da la circunstancia de que mientras las nuevas solicitudes se resuelven, muchas de las que se hicieron hace años continúan en trámite», explican.

Y, ¿de dónde proceden los ciudadanos que deciden pedir asilo en Castellón? La inmensa mayoría vienen de los países de América Latina, sobre todo de Venezuela y Colombia. Se trata de familias enteras que huyen de la represión y la miseria que amenaza a sus países de origen desde hace años. «Es cierto que hasta hace muy poco el grueso de solicitudes en Castellón eran familias enteras, pero últimamente estamos viendo personas que llegan solas», describe Marta Albiol, responsable de Accem, una oenegé de Castellón que ayuda a los refugiados y personas que están en situación de vulnerabilidad o menores no acompañados. 

Accem cuenta en Castellón con 36 plazas de acogida para personas refugiadas y, además, les presta asesoramiento legal,. «También impartimos cursos de español en el caso de que no conozcan el idioma y trabajamos en el área de empleo. El objetivo es facilitar la integración de todas estas personas», asegura la coordinadora de una entidad que pide reforzar el acceso al procedimiento de asilo. «Es imprescindible asegurar la posibilidad de solicitar protección internacional a las personas que llegan a las mismas puertas de Europa. Y este acceso debe producirse con todas las garantías de un asesoramiento jurídico personalizado», resume Albiol.