La concejalía de Cultura ocultó en su respuesta acerca del mural Titiriteros de Juan Ripollés, que estaba ubicado en la fachada de un edificio de la plaza de la Paz, las tres soluciones que planteaba en su informe relativo a las obras de reparación de la fachada.  

El dictamen de Cultura, al que este lunes tuvo acceso Mediterráneo, apunta a que, en caso de que la obra fuera eliminada totalmente, se evaluarán dos opciones: la reproducción fiel de la pintura eliminada o realizar una de diferente temática y con un artista emergente, con la finalidad de dar visibilidad a la obra de nuevos creadores y seguir con la iniciativa del museo al aire libre.  

También contemplaba una tercera opción, que desapareciera parcialmente. En ese caso se realizaría una reproducción fiel del fragmento. Algo que, finalmente, no ha sucedido, ya que como recordará el lector, ha sido borrado totalmente sin haber informado al artista. 

En las tres situaciones barajadas se preveía que Cultura asumiría los costes totales, ya que el estudio reconoce que «la conservación de los murales no es competencia de los propietarios de los inmuebles donde se encuentran».

A pesar de ello, todavía no ha trascendido qué actuación va a llevar a cabo Cultura. Desde el área que dirige Vero Ruiz aseguran que han tenido conocimiento del tapado del mismo con pintura blanca cuando ya se había producido, al finalizar las obras. Unos trabajos que se llevaron a cabo por parte de la comunidad de propietarios, que demandó realizar los trabajos para reparar la pared medianera.

El redactado --remitido por la directora del Museu de la Ciutat de Castelló (MUCC) al Negociado de Control Urbanístico del Ayuntamiento-- recuerda que la medianera es de propiedad privada y, según los informes técnicos presentados por los propietarios, era imprescindible la realización de obras de reparación debido a que la misma presentaba fisuras de diversa consideración, sobre todo, en el encuentro de los forjados con la medianera. 

Arte efímero

El análisis, que fue iniciado en 2018 y retomado en 2020, reconoce, como ya publicó el diario Mediterráneo, la «naturaleza efímera» de los murales en paredes medianeras. Por ello, el MUCC consideraba que la pieza realizada por el artista Juan Ripollés debía documentarse, mediante un exhaustivo reportaje fotográfico, y permitir la realización de las obras. 

Sin embargo, Cultura también mostraba su deseo de mantener la iniciativa del Museu a l’Aire Lliure, por lo que planteaba tres soluciones distintas --ya citadas-- dependiendo de la actuación de reparación que se efectuase.

En el mismo se recuerda también que este fue un proyecto municipal cuya finalidad perseguía embellecer el medio urbano e incrementar el patrimonio cultural, al tiempo que propiciaba y favorecía la actividad artística. Tiene su origen en el primer certamen de pintura mural Ciutat de Castelló celebrado en 1983 (bases aprobadas en 1982). El Ayuntamiento se hizo cargo de los gastos de ejecución y conservación de las pinturas. El informe municipal refleja que había 11 realizados entre 1983 y 1986, de los cuales cuatro han desaparecido, por construcción de edificios que han eliminado las medianeras vistas o por reparación en las mismas. En dichos casos, se puntualiza, el consistorio no rehizo los murales en otras medianeras de la ciudad. 

El PP pide responsabilidades

El Partido Popular, a través de su portavoz, Begoña Carrasco, reclamó al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Castelló en la comisión informativa abrir una investigación interna para analizar y determinar responsabilidades por el borrado de la obra del artista Juan Ripollés que albergaba un edificio de la plaza de la Paz, dentro del Museu a l’Aire Lliure.

La popular señaló que «esta barbaridad ha causado un daño irreparable y hablan todos de ella en Castelló, porque ni siquiera se ha informado al artista quien dice sentirse vilipendiado y perseguido por un gobierno municipal que no tiene ningún interés en proteger sus obras». Carrasco añadió que «esta forma de actuar del ejecutivo de Amparo Marco no deja de ser una evidencia más del desgobierno que hay en la ciudad, a la vez que explicó que «Compromís, que lleva el área de Cultura, culpa al área de Urbanismo que dirige el PSOE del borrado de esta monumental obra de arte» y lamentó que «unos por otros y nadie asume responsabilidades».

«Descuidan la protección del patrimonio que es de todos y la prueba es que tienen abandonada la Villa Romana del camino Vinamargo», concluyó.

Y Cultura niega tener responsabilidades

La concejalía de Cultura reiteró este fin de semana que no tenía «ninguna responsabilidad» en la desaparición del mural ‘Titiriteros’. Desde la concejalía de Vero Ruiz se negó haber dado autorización para la realización de obras en la pared del edificio ni autorizado la desaparición de la obra artística de la medianera, ya que no tiene competencias en autorización de obras de reparación de edificios. Es más, se asegura que «la concejalía ha sido conocedora del tapado con pintura blanca del mural cuando ya se había producido, al finalizar las obras. «Nunca se ha recibido ninguna comunicación, ni por parte de otros departamentos ni de la comunidad de vecinos, sobre qué tipo de intervención se iba a realizar sobre la obra de Ripollés», aseguraron desde Cultura, que añadieron que ni le corresponde dar licencias de obras ni dar el visto bueno a la desaparición total o parcial de la obra.