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Derrumbe en la Urbanización Font Nova

La tragedia de Peñíscola, un mes después

La ciudad más turística de Castellón no olvida el desplome de un edificio residencial que acabó con la vida de una mujer y un menor, además de provocar el desalojo de decenas de vecinos afectados

Imagen del antes y del después del edificio derrumbado en Peñíscola. Alba Boix

Este fin de semana se cumple un mes del derrumbe de un edificio en la Urbanización Font Nova de Peñíscola, en la zona sur del municipio. Eran alrededor de las 19.30 horas del miércoles 25 de agosto cuando Salvatore, vecino de la zona, paseaba con su perro por las inmediaciones de la avenida Mediterránea. De repente presenció como parte de una fachada se venía abajo. Era el inicio de una pesadilla que siguen sufriendo en primera persona los afectados y que todavía vive en la memoria colectiva.

Inmediatamente, los propietarios del restaurante Font Nova, situado a escasos metros del edificio Patios, recibieron la llamada de este vecino, quien les alertaba de lo que había sucedido. «Acabo de ver cómo se ha caído una pared del edificio, está todo lleno de polvo», escuchaba el propietario del local. Su mujer cuenta que nadie creía lo que estaba sucediendo. «¿Cómo que se ha caído una pared?», cuestionaba con total asombro el restaurador. 

«Mientras mi marido hablaba por teléfono con Salvatore se produjo el segundo derrumbe, fue cuestión de cinco minutos», explica la propietaria de este restaurante de la Ciudad en el Mar. 

El residencial Patios V Fase está situado entre la calle Burriana y la calle del Realenc. La construcción del edificio data de principios de la década de los 90 y constaba de un total de 55 viviendas, distribuidas en tres alturas. El derrumbe parcial dejó sepultadas bajo los escombros a tres personas, todas residentes en el mismo apartamento, ubicado en el primer piso. El suceso provocó el desplome de una veintena de viviendas y obligó a evacuar a centenares de vecinos que habitaban en el inmueble en el momento del trágico suceso. 

Operativo de rescate

Imagen de los equipos de emergencias en el edficio derrumbado. Mediterráneo

A los pocos minutos del colapso se personaron en la zona varias dotaciones de los servicios de rescate y de emergencia, Policía Local, Guardia Civil y Bomberos. El Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat activó la situación 0 del Plan Territorial de Emergencias, actuando la Agencia Valenciana de Seguridad y Respuestas a las Emergencias como órgano de apoyo a los bomberos.

El operativo de rescate consiguió establecer comunicación con uno de los tres desaparecidos, un joven de 26 años, a quien lograron rescatar con vida y consciente la madrugada del miércoles al jueves. La víctima fue trasladada de urgencia a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital de Vinaròs con múltiples traumatismos. Actualmente, el joven se encuentra recuperándose tras el enorme shock en una residencia de Castellón. 

El balance de dos días trágicos en Peñíscola por el derrumbe de un edificio con dos víctimas mortales Mediterráneo

Las tareas de desescombro continuaron a lo largo de toda la noche con el objetivo de localizar y extraer a las dos personas que quedaban atrapadas, un menor de 14 años y la madre del joven rescatado con vida. El operativo, formado por 46 efectivos de la Unidad de Rescate en Emergencias y Catástrofes (UREC) y de los Bomberos de la Diputación de Castellón, se centró en la búsqueda de los desaparecidos con la ayuda de los perros especialistas del Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón. 

Un grupo de la aplicación móvil WhatsApp, en el que estaban incluidos todos los vecinos del inmueble, ha jugado un papel clave a la hora de localizar a los propietarios de los pisos afectados y determinar sus paraderos. Uno de los integrantes del chat facilitó los teléfonos a la Guardia Civil y, así, los agentes pudieron rastrear inquilino por inquilino y comprobar quién se encontraba bien y quién estaba desaparecido.

Imagen del edificio derrumbado. Mediterráneo

Ayuda psicológica 

A las 07.40 horas del jueves 26 de agosto, el servicio de Emergencias y Seguridad de la Comunitat Valenciana anunció que se había localizado el cuerpo sin vida de un menor en el edificio. Era el de un chaval de 15 años, natural de Morella. Hasta el lugar se movilizó el equipo psicosocial del Ayuntamiento de Peñíscola y especialistas del Equipo de Respuesta Inmediata en Emergencias (ERIE) de la Cruz Roja de Castellón para dar apoyo a la familia.

Los bomberos incorporaron al operativo una grúa de gran tonelaje para ayudar a mover bloques pesados de la estructura y conseguir agilizar el desescombro. A las 19.00 horas se confirmó que había sido localizado el cuerpo sin vida de la mujer desaparecida entre los escombros. Tras casi 24 horas, se desactivó el dispositivo de búsqueda. Ya no quedaban atrapados.

El alcalde de Peñíscola, Andrés Martínez, decretó luto oficial en el municipio durante el viernes, 27 de agosto del 2021, y un minuto de silencio en la plaza del Ayuntamiento por las dos víctimas mortales. Peñíscola no olvidará nunca la tragedia. 

Imagen del desalojo de los vecinos. Gabriel Utiel

Testimonios

«Había grietas en el dormitorio y en el balcón»

Vittorio es propietario de un piso en el edificio desde el año 1995. Hasta el 2018 lo utilizaba como segunda residencia, pero hace tres años se mudó definitivamente para convertirlo en su vivienda habitual durante todo el año. «En noviembre del 2020 dejé mi casa, me mudé a una zona más céntrica de Peñíscola y alquilé mi vivienda», detalla Vittorio. «La inquilina a la que le alquilé el piso me llamó en febrero de este año para comentarme que habían salido unas manchas en la pared de color negro, como si fuera humedad o filtraciones», explica el propietario. «Había grietas en el dormitorio y en el balcón». Vittorio estaba en el restaurante de Font Nova cuando un vecino llamó al propietario para advertirle de que había caído una pared de la urbanización Patios. 

«Los vecinos hemos acordado guardar silencio»

El propietario de una de las viviendas que cayó en el derrumbe es natural de Teruel y se encontraba en la playa cuando su segunda residencia se vino abajo. Compró su apartamento hace 30 años, cuando se construyó, y explica que los vecinos han acordado un «pacto de silencio» hasta que se esclarezcan las causas del suceso. Asegura que no quiere hablar, ni él ni ninguno de sus vecinos. «Lo único que está claro es que nos hemos quedado sin casa», afirma.

«La inquilina a la que le alquilé el piso me llamó en febrero de este año para comentarme que habían salido unas manchas en la pared de color negro, como si fuera humedad o filtraciones», explica el propietario. «Había grietas en el dormitorio y en el balcón». 

Vittorio estaba en el restaurante de Font Nova cuando un vecino llamó al propietario para advertirle de que había caído una pared de la urbanización Patios. 

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