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Nueva normalidad

Presencialidad en los centros de salud: «He tenido que venir porque no me cogen el teléfono»

Primaria arranca su nueva normalidad sin resolver la falta de personal y las listas de espera

Presencialidad en los centros de salud Manolo Nebot

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Presencialidad en los centros de salud Sara Ríos

El nuevo ciclo que ha arrancado este lunes en los centros de salud con un mayor protagonismo de la cita presencial ahora que cerca del 90% de los castellonenses mayores de 12 años están vacunados se encontró con los problemas del pasado. Uno de los principales es la odisea que algunas personas viven para poder contactar con su centro de salud después de llamar de manera insistente. «No me contestan, he llamado muchas veces y las líneas siempre están ocupadas, así que me ha tocado venir directamente porque quiero que me vea el médico», señala Daniela a las puertas del centro de salud Illes Columbretes de Castelló.

Sobre esta circunstancia se ha manifestado la consellera de Sanitat, Ana Barceló, durante su visita al nuevo centro de salud Raval Universitari de Castelló. La consellera destacó que el personal de los centros de salud se encarga de diferentes tareas y no siempre se pueden atender las llamadas en tiempo y forma. Durante la pandemia, la Administración reforzó este área con la contratación de personal para atender el teléfono que no dejaba de sonar.

Vuelta de la presencialidad a los centros de salud. Manolo Nebot

Testimonios

«Creo que a veces la consulta telefónica va bien, aunque yo prefiero la presencialidad», afirmó Alberto de 52 años, quien acudía al centro de salud para una revisión al estar de baja.

«Veo bien que se retomen las citas como antes, aunque yo nunca he tenido ningún problema», asegura Felicidad de 69 años a las puertas del centro.

María, de 19 años, es estudiante de Medicina y se encuentra de prácticas. «Cuánta más presencialidad es mejor porque hay un mayor contacto entre el médico y el paciente, pero la atención telefónica también se agradece», explica. Y es que la saturación de las agendas es elevada y los médicos pueden llegar a ver hasta 50 pacientes al día.

Problemas históricos

La presencialidad no hace más que poner de manifiesto de nuevo los problemas históricos que arrastra desde hace años el primer eslabón asistencial y que la pandemia ha recrudecido en algunos casos. La falta de personal, listas de espera de incluso varias semanas para ser visto por el médico de familia o infraestructuras obsoletas son algunas de las asignaturas pendientes.

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