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El Periódico Mediterráneo

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ECONOMÍA

Castellón presiona a Europa para frenar la entrada de naranja de Sudáfrica

Bruselas empezará a revisar este mes el acuerdo comercial y los agricultores de la provincia piden cupos y aranceles

Un grupo de 'collidors' trabaja en una finca citrícola de Betxí.

El gran enemigo de la naranja de Castellón es otra naranja y se cultiva a 11.200 kilómetros de distancia. Y todo porque hace ahora cinco años Sudáfrica firmó con la Unión Europea (UE) un acuerdo comercial que ampliaba un mes y medio el periodo de importación de cítricos (hasta el hasta el 30 de noviembre) e incluía una rebaja anual de aranceles del 1,6%, de tal manera que en 2025 desaparecerán por completo. ¿La consecuencia? Al país africano le saldrá gratis exportar fruta a Alemania, Bélgica, Holanda o Francia, mercados donde hasta ahora ha reinado la naranja made in Castellón. 

En tiempo récord la naranja sudafricana ha invadido los mercados europeos y, para colmo, las variedades tardías de cítricos sudafricanos se solapan con las primeras de la temporada española, que se extiende de finales de septiembre a mayo. Y, como en octubre y noviembre los lineales de los supermercados están llenos de naranja africanas, no hay demanda de fruta autóctona, con lo que hay pocas operaciones en el campo, la campaña de recolección se retrasa y los precios van a la baja.

Sudáfrica se está comiendo a la naranja de Castellón y Bruselas tiene ahora una oportunidad histórica de poner freno a las importaciones de Sudáfrica. En pocas semanas arranca la revisión de tratado comercial y organizaciones agrarias, cooperativas y la propia Conselleria están presionando por tierra, mar y aire para cortar las alas a un país cuyos costes de producción están años luz de los de la Comunitat Valenciana.

Europa tiene la última palabra y entidades como las asociaciones de agricultores de Vila-real y Nules han empezado ya a mover ficha. «Las importaciones masivas de Sudáfrica están arruinado a los productores de Castellón y lo que está haciendo la Administración para impedirlo es poco o muy poco», asegura Víctor Viciedo, presidente de los llauradors de Vila-real.

Los Ministerios de Agricultura y Comercio dieron la pasada semana un paso al frente reclamando a la UE la consideración de los cítricos como producto sensible, pero los agricultores creen que hay que ser más ambicioso. «Lo que pedimos es que Europa ponga límites, estableciendo cupos máximos mensuales con el objetivo de evitar sobreofertas en el mercado que afecten a los precios de los cítricos españoles», dice Viciedo. 

"Las importaciones de Sudáfrica nos están arruinando ante la inacción del Ministerio y de la Unión Europea"

Víctor Viciedo - Asociación de Agricultores de Vila-real

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Los llauradors reclaman cupos y también tasas arancelarias que compensen la diferencia de coste de producción. «El salario mínimo en Sudáfrica es de 249 euros al mes y nosotros no podemos competir contra eso», añade el representante de los agricultores de Vila-real que enumera otras medidas que debe tomar sí o sí la Comisión Europea. «Hay que exigir que la fruta que se importe de países terceros no contenga residuos, por mínimos que sean, de productos fitosanitarios prohibidos o no autorizados en países miembros de la UE y reclamar el tratamiento en frío que evite la entrada de cualquier plaga en Europa».

"Solo en 2020, las interceptaciones de partidas de fruta con plagas se han disparado por encima del 80%"

Inmaculada Sanfeliu - Presidenta de Intercitrus

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Una plaga nueva cada 16 meses

La revisión del tratado comercial es una oportunidad única pero, además de fruta, países como Sudáfrica importan plagas. Y el cotonet es un ejemplo. «Desde comienzos de siglo se han introducido en la Península 15 plagas citrícolas procedentes de otras latitudes y la situación es insostenible», denuncian desde la interprofesional citrícola Intercitrus, que insisten en la necesidad de que Europa imponga a las importaciones procedentes de países terceros la aplicación de un cold treatment en tránsito, que obligaría a los operadores a someter sus cítricos a temperaturas próximas a los cero grados.

Intercitrus ha publicado un estudio en el que concluye que en 2020 las interceptaciones de partidas de fruta con plagas han aumentado un 83%. 

Los envíos desde Sudáfrica crecen un 30%

En apenas unos días arrancan en Bruselas las negociaciones para la revisión del Tratado de libre comercio con Sudáfrica, un acuerdo que se firmó hace ahora cinco años y que ha sido nefasto para la naranja valenciana. Desde el 2016, los países que conforman la Comunidad para el Desarrollo de África Meridional (SADC) han aumentado sus exportaciones de cítricos a la UE en un 30%, y la previsión es que sigan creciendo. Sus envíos, de hecho, ya superan las 600.000 toneladas anuales solo de naranjas y mandarinas y, si se añaden limones y pomelos, la cifra ronda las 800.000 toneladas. 

La puerta de entrada más habitual hacia la UE es Holanda (por donde entran el 50,3 % de las compras), Reino Unido (con el 21,8 % de los envíos) y Portugal (con el 11,2 %). ¿Por qué estos puertos? La explicación radica en que tienen menores controles fitosanitarios que en otros recintos como los de España. Por eso, el sector ya da por sentado que países Holanda van a plantar batalla y se opondrán a que haya límites a las importaciones africanas. 


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