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SENTENCIA DE LA AUDIENCIA

Condenado por aprovechar que una menor estaba ebria para acostarse con ella en una fiesta en Castellón

La chica, de 15 años, se despertó en pleno acto sexual

Una patrulla de la Policía Local de Castelló, apostada en la Ciudad de la Justicia de Castelló.

Dos años de prisión y una indemnización de 8.000 euros. Es la condena impuesta por la Audiencia Provincial de Castellón a un hombre de 31 años que abusó sexualmente cuando tenía 19 --en el año 2010-- de una menor de 15 en una fiesta en Castellón, aprovechando el estado de embriaguez en el que se encontraba la adolescente.

Según detalla el documento al que ha tenido acceso este diario tras su difusión por parte del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, la víctima se quedó dormida en una habitación debido a la importante ingesta alcohólica. El procesado aprovechó ese momento para bajarle la ropa interior y penetrarla, momento en el que ella se despertó, lo insultó y se marchó llorando de la estancia.

La causa ha sufrido paralizaciones importantes no atribuibles al procesado, pues estuvo paralizada entre el 2013 y 2015.

Además de la pena de prisión, el tribunal le ha impuesto una orden de alejamiento al varón para que no pueda acercarse a menos de 300 metros de la chica ni comunicarse con ella por ningún medio durante cinco años. Además, debe pagar a la víctima 8.000 euros por los daños morales sufridos.

Otro caso reciente

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Castellón ha condenado este verano a penas que suman 22 años de prisión a un hombre por abusar sexualmente de forma continuada de sus dos hijas menores de edad. La sentencia le impone también la prohibición de aproximarse a menos de 500 metros o comunicarse por cualquier medio con cada una de las víctimas durante diez años, una medida de libertad vigilada de ocho años y la privación de la patria potestad. Los hechos ocurrieron a lo largo de 2016 en el domicilio que compartían el condenado, su exmujer, de la que se había divorciado dos años antes, y las dos menores, que tenían entonces 11 y 13 años y sufren una discapacidad psíquica

El tribunal ha declarado probado que el hombre se aprovechó de esa discapacidad, de su relación de parentesco y de la “influencia y dominio” que ejercía sobre las pequeñas para someterlas a distintas prácticas sexuales. 

La madre de las niñas se hallaba por regla general postrada en la cama y tomaba por las noches una medicación muy fuerte para poder dormir profundamente, según se relata en la resolución judicial. Los abusos fueron descubiertos en diciembre de 2016, cuando una de las menores se lo contó a una profesora. 

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