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INFORME DEL DOMINGO

El SOS del azulejo de Castellón por los precios de la luz y el gas

La escalada de precios del gas y la electricidad afectan de lleno al sector, que debe subir sus precios

Los primeros meses del año han sido muy positivos para el azulejo, pero el precio del gas y la luz han trastocado los planes del sector.

Los primeros meses del año han sido muy positivos para el azulejo, pero el precio del gas y la luz han trastocado los planes del sector.

El sector cerámico español, que concentra la mayor parte de su producción en Castellón, sobrevivió como pocos al año de la pandemia y logró exportar un 4,8% más en el 2020. Una tendencia positiva que se ha mantenido en la primera mitad del año. Además, la mejora de la situación sanitaria ha permitido recuperar las ferias presenciales. Cuando todavía no se han apagado los ecos de Cersaie, en Bolonia, la situación ha cambiado por completo y amenaza con dañar los resultados finales de este 2021. Los costes del gas y la electricidad no paran de subir, lo que daña a la competitividad de las empresas. Si nadie obra remedio, el azulejo de Castellón se asoma a un precipicio cuyas consecuencias son impredecibles.

GAS NATURAL: La factura aumenta el 140% en unos meses  

«El crecimiento continuado del gas natural nos está matando». Así lo expresó el presidente de la patronal del azulejo (Ascer), Vicente Nomdedeu. Las cifras son elocuentes: el 2021 se estrenó con un precio de 27,08 euros por el megavatio hora, mientras que al cierre de septiembre se elevó a 65,2. Más del doble en nueve meses. Una subida del 140%.

La fluctuación de esta fuente de energía es común a toda la economía, pero la cerámica es especialmente vulnerable, ya que el gas es vital para el funcionamiento de hornos y atomizadoras. Según señala Ascer, el consumo de los fabricantes de baldosas cerámicas es de 14,1 teravatios hora, y concentra el 50% de todo el uso de gas industrial de la Comunitat, y el 7% de toda España. A estas cifras hay que sumar a las empresas de esmaltes, fritas y colores cerámicos, que también cuentan con la consideración de gasintensivas.

ELECTRICIDAD: El autoconsumo no absorbe la subida

El precio mayorista de la electricidad en España tiene una gran dependencia del precio del gas, por lo que se ha originado la tormenta perfecta. La subida es del 160%. El clúster azulejero ha ido tomando en los últimos años medidas para reducir la factura mediante la colocación de placas solares en sus tejados. Todos los grandes grupos han ido en la dirección del autoconsumo aunque estas actuaciones no son suficientes. La capacidad de almacenamiento es muy limitada, por lo que no se genera electricidad por la noche y en días de lluvia. Algo a tener en cuenta en un sector acostumbrado a trabajar 24 horas al día y siete días a la semana.

Cersaie supuso la recuperación de las ferias presenciales del sector. Mediterráneo

IMPACTO EN LAS VENTAS: Los grupos empiezan a subir los precios

Ascer estima que el incremento de la energía supondrá un lastre de 700 millones de euros hasta finales de año. Un hecho nunca visto hasta ahora, y que deja al cierre forzoso de la industria en abril del 2020 en una anécdota. El golpe energético no parará hasta, al menos, bien entrado el 2022. Un fuerte revés si se tiene en cuenta que la facturación global del pasado año fue de 3.842 millones de euros. Las empresas no pueden encoger más sus márgenes de rentabilidad y se ven obligadas a subir precios.

El presidente de Pamesa, Fernando Roig, anunció ayer en una entrevista concedida a Mediterráneo su determinación de subir precios hasta un 20%. Y muestra su convencimiento de que todos los grupos obrarán del mismo modo para sobrevivir a la tormenta.  

Lo hará previsiblemente a costa de reducir ventas, puesto que otros países competidores con costes de producción más bajos podrán sacar partido a esta situación. Fabricar menos implica ajustar el personal, y se teme la destrucción de puestos de trabajo. Así lo teme Ascer, aunque desde Pamesa manifiestan su deseo de mantener a todo el personal. Actualmente, el conjunto de las plantillas del sector alcanzan las 16.000 personas. En estos momentos, nadie sabe cuántos de ellos se verán obligados a buscarse el futuro fuera de estas fábricas.

LAS ALTERNATIVAS: Hay futuro, pero está aún en fase de estudio

Los años 90 supusieron la sustitución del gasóleo por el gas natural como principal fuente de energía de las fábricas cerámicas. Tres décadas más tarde, el hidrógeno verde se vislumbra como el nuevo relevo, ya que podría generar un alto poder calorífico sin emisiones de CO2, mediante la generación de gas procedente de fuentes de energía renovables. Las buenas intenciones son tan numerosas como sus dudas. En primer lugar, porque la tecnología aún está en fase de experimentación, y parece inviable llegar al horizonte del 2030 como fecha para cumplir con las normas de descarbonización impuestas desde Europa. El otro flanco a despejar viene de la mano de los costes. A pesar de que el gas ha disparado su precio, fabricar con hidrógeno verde es mucho más caro.

LAS PROMESAS: A la espera de que el Gobierno decida 

El Ministerio de Industria conoce la realidad del sector azulejero, pero los problemas relacionados con la energía tienen que ver con Transición Ecológica. En los últimos meses se han producido varios choques. Por un lado, el fondo eléctrico, que busca gravar al gas (y a sus clientes) para acelerar energías renovables. El otro tiene que ver con el precio desbocado de los derechos de emisión de CO2. La ministra del ramo, Teresa Ribera, les planteó una bonificación del 25%, pero nada se ha concretado desde entonces. Mientras tanto, se reclama una rebaja en la fiscalidad de la energía, que compense el destrozo del aumento de precios en las cuentas de resultados. 

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