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Estudio Controla Club

Un 70% de los jóvenes de Castellón de entre 13 y 25 años ha consumido marihuana

Además, son los que más gastan en su consumo, con 13 euros de media, de toda la Comunitat Valenciana

Los mediadores utilizan microscopios LED de 60 aumentos para observar las sustancias potencialmente nocivas.

Radiografía del consumo de marihuana en Castellón. La baja percepción que existe sobre el peligro que comporta su consumo, su precio relativamente asequible y el fácil acceso son las principales bazas que hacen de esta sustancia una droga al alcance de los más jóvenes.

Un estudio realizado por la oenegé Controla Club, en colaboración con la Conselleria de Sanitat, con chavales de 13 a 25 años de las tres capitales de provincia de la Comunitat, entre ellas Castelló, pone de manifiesto y cuantifica de forma más que preocupante el impacto que esta sustancia tiene en este colectivo

Un 66,67% de jóvenes castellonenses indican que han probado el cannabis alguna vez y un 31,74% reconoce que ha fumado algún porro en los últimos 30 días. El análisis se produce en el marco de las diferentes acciones de carácter piloto de información y concienciación sobre el consumo de cannabis dirigidas a jóvenes que mediadores de Controla Club realizan en zonas de ocio, plazas, parques, skate-park y alrededores de centros educativos y de formación, es decir, espacios donde hay consumidores potenciales.

Hongos y heces en la marihuana

Durante estas intervenciones, se han utilizado microscopios LED de 60 aumentos que han permitido observar la presencia de sustancias muy nocivas y evidenciar que más de la mitad de la marihuana analizada, en torno a un 60%, contenía hongos. Precisamente, parte del trabajo de los mediadores, como señala el director de Programas de Controla Club, Juan Barcala, ha sido informar a los posibles consumidores sobre los riesgos añadidos relacionados con las sustancias adulterantes o contaminantes que se pueden encontrar con frecuencia en el hachís, como el caucho, el plástico, la goma, la parafina e, incluso, las heces. 

Un joven se fuma un porro durante una concentración a favor de la legalización de la marihuana. AFP

En este contexto, según datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Toxicología (INT), recientes análisis sobre la marihuana que se consume actualmente han evidenciado que ha aumentado considerablemente su toxicidad por su concentración de THC (Tetrahidrocannabinol), el componente que está relacionado con los efectos psicoactivos de la sustancia, seguramente provocado por la expansión del conocimiento de la ingeniería cannábica y del autocultivo, que hacen su consumo cada vez más peligroso. 

Consecuencias del consumo

A corto plazo

  • En el plano fisiológico: aumento del apetito, sequedad de boca, enrojecimiento de los ojos, taquicardia, sudoración y analgesia moderada.
  • En el plano psicológico: sensación de euforia, relajación, somnolencia, desinhibición, risa incontrolada, problemas para pensar, cambios sensoriales y perceptivos, pérdida de concentración y disminución de la coordinación motora. En altas dosis puede provocar alucinaciones.

A largo plazo

  • Ciertos tipos de cáncer: el cannabis contiene material cancerígeno que puede afectar al pulmón, la boca o la laringe. Además, los porros de cannabis son fumados generalmente sin filtro, lo que conlleva una inhalación más profunda, durante más tiempo y, por tanto, más perjudicial.
  • Problemas en el sistema respiratorio (bronquitis crónica, enfisema pulmonar, etc.): quienes fuman marihuana regularmente suelen tener los mismos problemas respiratorios de quienes fuman tabaco, tos crónica y flemas, y son más propensos a resfriarse.
  • Trastornos reproductivos: la marihuana afecta a la función sexual masculina y femenina. Se ha comprobado una estrecha relación entre su consumo y la esterilidad. A dosis altas, esta droga puede tener efectos adversos en la producción de esperma, así como provocar trastornos en el ciclo menstrual y la producción de óvulos.
  • Trastornos inmunológicos: los estudios demuestran que la droga impide la función normal de las células T, cuando se trata de defender al sistema respiratorio de ciertos tipos de infecciones.
  • Síndrome amotivacional: este síndrome se caracteriza por la abulia, la apatía, la pasividad, la indiferencia o irritabilidad, la dificultad atencional y la fácil fatigabilidad.
  • Adicción: el cannabis produce una fuerte adicción psicológica y su síndrome de abstinencia provoca insomnio, ansiedad, irritabilidad, sensación de aburrimiento, desazón y cambios en el apetito.


"Información es poder"

«Para no correr riesgos no hay que consumir, pero sí se hace hay que informarse de los peligros. La información es poder», explica Barcala, quien reconoce que la escasa percepción sobre las posibles consecuencias de consumir marihuana resulta un hándicap para hacerle frente.

Sobre el gasto medio destinado a la compra de hachís y marihuana, los castellonenses son los que más presupuesto destinan con una media de 13 euros semanales, le siguen los valencianos con un gasto de 10.9 euros y los alicantinos con una media de 7,5 euros. 

Los resultados del estudio ponen de relieve el incremento progresivo del consumo de la marihuana que desplaza al del hachís, ya que, en estos momentos, el 50,7% de los encuestados aseguran que consumen exclusivamente marihuana, el 5,3% solo hachís y el 43,8% consumen indistintamente ambas sustancias.

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