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"Salí sin un euro de mi casa, con mi hija, una mochila con su ropa y la documentación"

'Karbonita' relata el proceso que tuvo que seguir hasta que decidió dejar a su pareja y ahora ayuda a otras víctimas de malos tratos

Esta mujer superviviente decidió ayudar a otras mujeres a identificar la violencia de género y salir de ella

«Yo salí sin un euro de mi casa, con mi hija, con una mochila con su ropa, porque yo solo llevaba dos mudas, y la documentación. Salí escondiéndome, sin que él supiera que me iba. Yo no tenía nada. Trabajaba para el negocio que él tenía, no tenía ningún recurso. Si no hubiera sido por las compañeras del grupo que me apoyaron económicamente hasta que conseguí un trabajo, hubiera sido imposible». Quien así habla es Karbonita, una mujer superviviente que, tras superar una relación tóxica, decidió colaborar con Cruz Roja a través del proyecto Juntes para ayudar a que otras mujeres que están atravesando por una situación de violencia puedan salir . «Me parece fundamental crear redes», señala. Y es que a su juicio «no es posible salir sola, sin apoyo.

Me prohibió irme a València

Al año de relación empezaron los malos tratos. «Yo tenía muy identificada la violencia física porque soy hija de un padre alcohólico maltratador; sin embargo, la emocional y psicológica, no», añade. Sufría «insultos constantes, tratarme de loca, estar continuamente diciéndome que lo que hacía lo hacía mal, aislarme de mis amigas... ese era el trato habitual y permanente». «Constantemente me decía que a mí no me quería nadie, que nadie venía a verme, porque yo vivía en València y me vine a Castelló a vivir cuando lo conocí a él. Tal era el nivel de violencia verbal y el ambiente que había en casa que mi gente no podía soportar estar en ella. Me tenía prohibido irme a València, que era donde tenía a mi gente, amigos, familia... Cuando me iba, el maltrato todavía era peor. Yo pensaba que él era así porque le había tratado mal la vida pero que como yo le quería y le trataba bien, lo iba a cambiar. Efectivamente, eso no funciona así», señala. 

"Sufría insultos constantes, tratarme de loca, estar continuamente diciéndome que lo que hacía lo hacía mal, aislarme de mis amigas... ese era el trato habitual y permanente"

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En la relación con el padre de su hija hubo «solo» violencia psicológica, mucha; algún empujón. «Hasta que llegó un momento en que yo ya temía por mi integridad física incluso y de mi hija y decidí separarme». Recuerda, sobre todo, un día en que «llevó arrastrando a la niña hasta su habitación y decidí que se había acabado». 

Redes de apoyo

«Yo estaba en un grupo de apoyo emocional y eso fue fundamental, porque me sentía culpable todo el tiempo, por lo que hacía y decía y por lo que no, por todo. Y pensando en que si yo cambiaba algo, su trato iba a cambiar. Por ello, señala, este grupo fue fundamental por el apoyo que me dio, primero para poder identificar y después tomar la decisión de salir de allí. Por el apoyo emocional, de acompañamiento e incluso ayuda económica. Y es que «o tienes una red personal o hace falta que los recursos públicos sean útiles, prácticos e inmediatos». 

"Pensaba que si yo cambiaba algo, su trato iba a cambiar"

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Por eso cuando conocí el proyecto Juntes me encantó unirme a él para contribuir, «primero a que la propia mujer sea capaz de ver en qué situación está y luego a estar presente con escucha activa y dispuesta a lo que cada mujer pueda necesitar, desde acompañarla físicamente a realizar una gestión hasta tomar un té con ella, escucharla, facilitarle los recursos administrativos, aunque la mayoría, tristemente funcionan bastante mal o no funcionan... En la actualidad, Juntes, que lleva desde 2016, cuenta con 53 voluntarias en Castelló, la Vall, Burriana y Vila-real y atiende a 128 mujeres. H

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