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El Periódico Mediterráneo

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PERSPECTIVAS DE LOS FABRICANTES

El azulejo de Castellón prepara una tercera subida de precios por los costes desatados del gas

La patronal Ascer advierte de que sus productos podrían aumentar un 50% por la crisis energética

La industria de la cerámica afronta una crisis del gas sin precedentes.

La estabilidad en los precios parece haber pasado a la historia, y el sector cerámico de Castellón tiene que lidiar con los efectos del incremento de los costes y las materias primas. La escalada constante de la cotización del gas, sumado al incremento de otros conceptos como los palets de madera, embalajes o fletes del transporte marítimo, ha obligado a las fábricas a incrementar el precio de sus productos. El tesorero de la patronal azulejera Ascer, Francisco Ramos, comentó que en los primeros compases del otoño «ya hubo una primera subida, mientras que con efecto al 1 de diciembre ya habido empresas que han hecho una segunda, y hay que ver si entre enero y febrero llegará a haber una tercera».

Tres olas que suponen un desafío a la competitividad y la capacidad de venta de la cerámica, un producto que además destina el 75% de toda su producción a los mercados internacionales. El presidente de Ascer, Vicente Nomdedeu, ya expresó de forma gráfica que quien no suba precios ante el enorme peso de los costes energéticos «está muerto», ya que no es posible atender la demanda de producto con precios de hace un año, puesto que supondría trabajar a pérdidas y poner en riesgo el futuro de las empresas.

«Hay empresas que llevan cuatro meses gastando más de lo que ganan», dijo Nomdedeu. Una situación que no se puede sostener mucho tiempo, por lo que vender más caro es la única opción, aún a riesgo de perder clientela.

En cifras

Ramos también destacó que, de aplicar todo el incremento del precio del gas y de los derechos de emisión de CO2, «la afectación sobre el precio de venta podría a llegar a ser del 50%. Algo que rompe con la estabilidad de los últimos años, al mencionar que el metro cuadrado destinado a la exportación «estaba entre 7 y 7,20 euros por metro cuadrado, algo que se mantenía con pocas variaciones desde el año 2007».

Variables

Otra de las fórmulas que algunas compañías podrían aplicar ante la situación excepcional que se vive con el gas desbocado es aplicar unas tarifas variables. Francisco Ramos expresó que podrían «aplicarse unos recargos energéticos» en función del precio de la energía. A principios de año, el precio del gas era de 20 a 25 euros por megavatio hora, mientras que esta semana se ha acercado a los 180. Según datos de Ascer, ahora la energía se come 1.734 millones de euros, lo que es casi el 40% de toda la facturación anual.

Desde la patronal no tienen conocimiento del porcentaje de subida que aplica cada azulejera a sus compradores, ya que depende de sus propias políticas de empresa. Pero algunos grupos de los más importantes ya han dado a conocer sus decisiones en este sentido. El grupo Pamesa hizo una revalorización del 15 al 20%, mientras que Porcelanosa aplicó una primera subida del 10%, y se plantea la posibilidad de añadir otra dentro de unas pocas semanas. 

El Gobierno toma medidas, pero de poco alcance

La tormenta energética que sufre la cerámica, al igual que el resto de industrias que requieren del gas natural para su funcionamiento, no había supuesto la adopción de medidas por parte del Gobierno hasta esta semana. El secretario general de Ascer, Alberto Echavarría, valoró de forma positiva la iniciativa del Gobierno, consistente en la flexibilización del caudal contratado de gas, que evitará costes fijos en el suministro en el caso de modificar o suspender este flujo. «Esto solo maquilla ligeramente el drama, pero el verdadero problema es el precio del gas», para recordar que Ascer ya envió una serie de propuestas para compensar esta situación, «que siguen en el cajón». Además, instan al Ejecutivo español a hacer la presión oportuna ante Bruselas y Alemania para agilizar la apertura del gasoducto Nordstream2, «lo que duplicaría la entrada de gas ruso en Europa, aumentaría la oferta y previsiblemente reduciría el precio en los mercados mayoristas», según Echavarría. 


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