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El Periódico Mediterráneo

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LOS VALORES EN ORIGEN SE MANTIENEN EN LOS 0,35 EUROS

Los altos costes se comen la rentabilidad de la clemenules

La campaña de la variedad reina en Castellón está a punto de acabar sin que remonte la demanda y los precios en el campo

Varias mujeres trabajan en el manipulado de la fruta en el interior de la cooperativa Citrics de Nules. Manolo Nebot

A la campaña citrícola le pasa como al tiempo: se ha quedado helada. A punto de finalizar la recolección de la clemenules, la variedad reina en Castellón, productores, cooperativas y comercios aseguran que esta tampoco será una temporada dulce. Y esta vez la culpa la tiene una demanda internacional que está funcionando al ralentí, unos precios en origen que no son los esperados pese al descenso de la cosecha y unos gastos de producción y comercialización que tocan máximos históricos. ¿El resultado? Cubrir costes será misión imposible para la gran mayoría de los llauradors. 

Roberto Vicent, citricultor de la Vilavella y responsable de la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) en la comarca de la Plana Baixa solo necesita cinco palabras para resumir lo que está siendo la campaña citrícola. «El llaurador no cubrirá gastos», sentencia. Y no lo hará por culpa de los precios en origen de la fruta, que no han aumentado todo lo que esperaba el sector. En los últimos días, y cuando apenas falta una semana para finiquitar la temporada, las operaciones en el campo se han cerrado a precios que oscilan entre los 0,30 y 0,35 euros por un kilo de nulera, prácticamente los mismos valores que al principio de la campaña. «Se trata de unos precios que en un año normal hubieran dado alegría, sobre todo si se tiene en cuenta que la pasada temporada se liquidó a 0,15, pero este año no ocurre así y la causa está en la merma de la cosecha», explica.

Menos fruta

El aforo que publicó la Conselleria de Agricultura a finales del pasado mes de agosto estimaba en un 38% el descenso de la producción de clemenules en Castellón, aunque organizaciones agrarias como la Unió de Llauradors aseguran que, finalmente, la caída ha sido algo menos acusada y la cifran entre un 25 y un 30%. «El hecho de que la merma sea menos importante de lo inicialmente previsto ha influido para que los precios en origen no hayan aumentado lo que inicialmente estaba previsto», argumenta Carles Peris, secretario general de la Unió, que desde el inicio de la temporada ha defendido que para garantizar la rentabilidad este año los precios deben ser superiores a 0,40 euros. 

Baja producción, precios que no cumplen las expectativas y costes por las nubes. Combustible, electricidad, fertilizantes... todo cuesta mucho más que hace un año y han disparado la factura que deben asumir los productores. Dos ejemplos: el gasóleo, por mucho el carburante más utilizado en el sector primario, acumula una subida cercana al 70% y productos como la urea, uno de los abonos más utilizados, están por encima de los 0,70 euros el kilo, el doble que hace justo un año. «Todo ha subido. Regar cuesta más por el alto precio de la luz y, además, el comercio y las cooperativas pagan mucho más por las cajas de cartón y madera, con lo que a la hora de comprar la fruta tampoco pueden pagar mucho más», apunta Víctor Viciedo, presidente de la Asociació de Llauradors Independents de Vila-real.

El panorama no es demasiado halagüeño, pero las penas van por barrios. «Las parcelas de los productores que han tenido una importante merma en la producción van a tener muy difícil cubrir los costes y la rentabilidad se quedará muy ajustada. En cambio, las que tienen una aforo de más de 3.000 kilos por hanegada sí que van a ser rentables con las liquidaciones actuales», añade Peris.

La calidad, otro pero

En un año marcado por una subida histórica de los costes de producción, a la clemenules le ha salido en las últimas semanas otro inesperado enemigo. «La calidad de la fruta, debido a la plaga del cotonet y a la granizada que afectó a la provincia a finales del verano, no es del todo buena y hay algunos almacenes en Alemania que están demandando clemenvilla», explica Víctor Viciedo, que insiste en que este hecho no es una buena noticia. «Casi con toda probabilidad la campaña acabará antes de tiempo, ya que la poca que queda por recoger parece que no tiene una óptima calidad», describe.

La del 2021 pasará a la historia como una de las campañas de clemenules más cortas (en el sector dan por hecho que la primera semana de enero ya no quedará fruta) y eso, lógicamente, se traducirá en una merma de jornales. De hecho, los sindicatos estiman que solo los 12.000 collidors van trabajar entre 35 y 40 días menos, lo que supondrá unas pérdidas que superarán los 30 millones de euros solamente en salarios, teniendo en cuenta que cada recolector percibe, según convenio, 66 euros brutos al día. Unas cifras a las que hay que añadir las jornadas que perderá el personal encargado del manipulado o el administrativo. 

Campaña exprés y también con falta de mano de obra. Cooperativas y comercios constatan que en las últimas semanas han tenido problemas para encontrar personal, sobre todo collidors, lo que ha impedido «dar más velocidad» a una temporada que no ha vuelto a cubrir las expectativas.  

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