La historia de Jabones Beltrán, una empresa de Almassora que en este 2021 cumple la friolera de cien años de existencia, arranca en Xert. Fue allí donde Mariano Beltrán y su esposa María elaboraban las primeras pastillas de jabón en el tiempo libre que les dejaba el trabajo en el bar que regentaban. “Tenemos constancia de que en 1908 ya fabricaban jabón a pequeña escala. No sabemos si los regalaban o vendían, pero como tenían olivos y excedente de aceite del bar empezaron entonces con el negocio”, rememora Mara Beltrán, que cinco generaciones después sigue en una compañía de la que su padre Joaquín es el gerente. 

Si a Mariano y María les hubieran dicho entonces que su tataranieta, amén de otros muchos familiares como su hermana Iris, sus padres o tres de sus tíos, formaría parte de Jabones Beltrán, una empresa que cuenta con 22 trabajadores y que ha facturado en este último año dos millones y medio de euros manteniendo en buena parte el proceso de elaboración de entonces, su reacción hubiera sido cuanto menos de asombro, pero lo cierto es que así es: “Fabricamos el jabón artesanal en bloques de 150 kilos que después cortamos a mano en barras con alambre de acero inoxidable y de ahí ya salen luego las pastillas”. 

Pese a cuidar con esmero la tradición, la compañía ubicada en Almassora se ha adaptado a los nuevos tiempos, pero la fabricación artesanal y la calidad de la materia prima con la que elaboran sus productos sigue siendo innegociable, como lo era entonces en Xert.

Investigación histórica

Los Beltrán descubrieron recientemente, gracias a la investigación de Ramón Feenstra, marido de Mara y profesor en la UJI, que ya en 1921 la empresa pagó impuestos por la producción de jabón, confirmando así el año de su fundación. Y es que los tres hijos del pionero Mariano tomaron su relevo, que fue pasando de generación en generación. “Nosotros somos la quinta generación”, descubre Mara sobre un negocio que produce estos higiénicos productos para todo el territorio nacional desde Castellón.

La progresión de Jabones Beltrán los últimos años les ha llevado a presentar unas cifras más que destacadas, sobreponiéndose a “un pequeño bajón de 2005, cuando apenas se quedaron familiares en el negocio. Ahora ya hay trabajadores que llevan décadas con nosotros y se sienten también como de la familia”, afirma Mara.

Lavarse las manos en tiempos de coronavirus

Atendiendo a las recomendaciones de los expertos, cabría esperar que una empresa dedicada al jabón viviera en la actualidad su etapa gloriosa, pues la higiene es una de las primeras premisas para combatir el coronavirus. Mara no niega los beneficios de este producto, aunque añade que no ha influido sobre manera en los resultados de Jabones Beltrán: “Es cierto que crecemos, pero ha sido un año raro. La gente se lanza más a lo ecológico, que es nuestra característica especial, pero no por el covid, sino porque es la tendencia global”. 

Imagen histórica de los empleados de la fábrica en 1940.

Imagen histórica de los empleados de la fábrica en 1940.

Sobre la variedad de productos de esta compañía, básicamente se dividen en tres categorías: “Todo gira en torno al jabón tradicional, y a partir de ahí tenemos una línea de limpieza (Biobel), otra de cosmética (Essabó) y otra de agricultura (Castalia)”. Defiende Mara que los productos químicos derivados del petróleo no tienen cabida en su empresa, y es por ello que cuentan con el certificado de jabón ecológico. Dentro de esta premisa sí hay diferentes gamas: “Tenemos una línea natural, con aceites esenciales, y otra bio, que es un paso más, pues utilizamos ingredientes que proceden de cultivo ecológico”.

Equipo completo de Jabones Beltrán en la actualidad. Una 'familia' de 22 miembros que permite que la empresa goce de una salud envidiable.

Admite Mara que al margen de la expansión de los productos ecológicos, la proliferación de alergias y pieles atópicas les ha beneficiado, pero aunque cataloga algunos de sus productos como “gourmet”, pues algunos se elaboran incluso con procesos y máquinas heredadas de los años 40, considera que sus precios son razonables: “Una pastilla de 100 gramos puede costar 3,5 euros y la de máxima calidad, que es un poco más grande, 7. Cuando veo lo que venden en el mercado creo que es hasta barato”. Para los interesados en hacerse con un producto de esta firma tan asentada en el tejido empresarial castellonense, Mara Beltrán indica que “sobre todo se puede encontrar en tiendas, pues tenemos una red de distribución que cubre toda España, aunque también se venden a través de la web o hasta en la fábrica de Almassora, donde hay una pequeña tienda”.

Los interesados en conocer más en profundidad la historia, el marido de Mara, Ramón Feenstra, ha publicado un volumen en el que repasa la historia del jabón en España con esta centenaria empresa como hilo conductor, y posteriormente se realizará incluso una exposición en Castelló con amplia documentación del sector. Como para perdérselo. 

El profesor de la UJI Ramón Feenstra, autor del libro Historia del jabón.

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