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El Periódico Mediterráneo

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ECONOMÍA

El Gobierno ofrece al Consell un plan de choque para acabar con el caos de Cercanías

Puig traslada a la ministra Sánchez que el servicio es catastrófico y Transportes dará una respuesta en una semana

El president Puig, el conseller España y la secretaria autonómica María Pérez en la reunión telemática con la ministra de Transportes.

Los continuos problemas que acumulan a diario las Cercanías ferroviarias, con cancelaciones constantes de trenes que generan desde hace años protestas de los usuarios por el deficiente servicio que se presta, concentraron ayer la reunión telemática que mantuvieron a última hora de la tarde el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, y la ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez. 

Puig, que en los últimos días ya había expresado el «hartazgo» de la sociedad valenciana ante el caos que viven las Cercanías llegó más lejos y calificó de situación límite el momento que se vive, incluso trasladó que el servicio que se presta es catastrófico.

Tras el encuentro, el conseller de Política Territorial, Arcadi España, que también participó en la reunión, explicó que se le ha trasladado a la ministra Sánchez la indignación tanto de los ciudadanos valencianos como de la Generalitat como institución por la situación crítica del servicio. Una situación, que según el conseller, impide que los valencianos y valencianas puedan acudir a sus puestos de trabajo, sus estudios o a realizar compras con la normalidad que deberían.

Según el conseller, la ministra se ha comprometido a presentar en el plazo de una semana un plan de choque que se pueda aplicar a corto plazo para intentar solventar esta situación que se alarga ya demasiado en el tiempo.

El Consell está preocupado por la imagen de desconcierto en la prestación del servicio que se ha instalado en la retina del ciudadano, pese a que la competencia es del Gobierno. Y está convencido también de que el servicio mejoraría si esa competencia pasara a manos de la Generalitat, aunque el proceso es complicado como demuestra el retraso que acumula este mismo traspaso en Cataluña donde el Gobierno y el ejecutivo autonómico llevan 13 años en espera de su culminación.

Un hartazgo sin ambages

Puig se reunió con la ministra acompañado del conseller España y de la secretaria autonómica de Obras Públicas, María Pérez. El Consell ya envió días atrás una carta a la titular de Transportes -que asumió el cargo en julio en sustitución de José Luis Ábalos- en la que expresaba sin ambages ese hartazgo. 

Ayer mismo, el socio de gobierno del PSPV en la Generalitat, Compromís, cifraba los retrasos acumulados durante este año en 7.593 y difundía un vídeo entre satírico y reivindicativo sobre el desbarajuste de las Cercanías justo en el día de la reunión entre Puig y la ministra Sánchez.

«Raíces históricas»

El caos en el que se han convertido las Cercanías valencianas tiene, según el Consell, unas «raíces históricas» que ha llevado a que los valencianos tengan un servicio que no merecen por lo que el president pide soluciones al Gobierno. Entre esas soluciones está la cesión de las competencias de Cercanías a la Generalitat Valenciana, una medida que el Consell defiende que vaya acompañada de «las condiciones económicas necesarias para una gran reforma» de la infraestructura y del servicio. En las reuniones técnicas el Consell pide acelerar el traspaso de la gestión, en poder del Gobierno y que el ejecutivo valenciano reclama y cuyo proceso de solicitud ya se ha iniciado.

El conseller España ya admitió hace unas semanas en las Corts, ante una pregunta de Compromís que es cierto que las Cercanías no están a la altura de las necesidades de los valencianos y que incluso han empeorado. Lo atribuye a que la fiebre inversora en Alta Velocidad a la que se destinaron cientos de miles de millones se olvidó de la inversión en el servicio de proximidad, cuya calidad está en regresión, admite.

La línea Castelló-València, una de las más desastrosas

La línea C-6 del servicio de Cercanías de la Comunitat, que une Castelló con València, es una de las que cuenta con más usuarios y también una de las más caóticas. En los últimos años, coincidiendo con las obras del AVE y la falta de maquinistas, el servicio se ha ido degradando y lo ha hecho a la misma velocidad con la que han aumentado las quejas de los usuarios. Las cancelaciones y los retrasos están a la orden del día, por no hablar de las denuncias de muchos usuarios que aseguran que viajan hacinados, sin que se cumplan las medidas impuestas por el covid.

Y si la conexión de Castelló con la capital del Turia es un «infierno», la que une València con Vinaròs todavía es peor. Hay pocos trenes y los que hay no se ajustan a la demanda. 


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