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ECONOMÍA

El decreto de la 'pinyolà' desata una guerra en el sector citrícola

Organizaciones agrarias y cooperativas pactan un acuerdo para permitir colmenas cerca de los naranjos pero el Comité de Gestión no suscribe el pacto y avisa pérdidas millonarias

E decreto de la pinyolà, vigentes desde hace casi 30 años, prohíbe las colmenas cerca de los huertos de naranjos

El decreto de la pinyolà ha abierto un cisma en el sector citrícola de la Comunitat. A un lado, las organizaciones agrarias y las cooperativas, partidarias de que más pronto que tarde la naranja y la apicultura puedan convivir. Al otro, el Comité de Gestión de Cítricos (CGC), que reclama que las colmenas sigan lejos de los huertos de mandarinas. Y en medio, la Conselleria de Agricultura, la administración que tiene la última palabra y que en los próximos días tendrá que decidir si renueva el decreto, tal y como lo ha venido haciendo en los últimos treinta años, o introduce novedades. 

Pese a que en los últimos días ambas partes han intentado acercar posturas, finalmente el acuerdo no ha sido posible y la Unió de Llauradors, la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-Asaja) y las cooperativas agroalimentarias han consensuado un documento que ya han remitido a la Conselleria y que no cuenta con el apoyo del Comité de Gestión, el organismo que agrupa a los mayores productores y comercios privados de España. Y entre las propuestas, que las organizaciones agrarias y cooperativas pretenden que Agricultura incorpore este mismo año al acuerdo del Consell sobre la pinyolà, destacan la puesta en marcha de un mapa agronómico de la Comunitat y la disminución progresiva de nuevas plantaciones de cítricos con variedades que provoquen polinización cruzada.

En el documento, la Unió, AVA y las cooperativas Agroalimentarias plantean al departamento que preside Mireia Mollà que en el 2026 deje de publicarse el Acuerdo del Consell (antes decreto) para la limitación de la polinización cruzada y, para ello, desde este mismo año habrá que poner en marcha toda una serie de medidas. Entre ellas, proponen que a partir del 2023 las plantaciones de nuevas variedades de híbridos que puedan ser susceptibles de polinización (o de provocarla) no se puedan acoger a ayudas de reconversión varietal y, con este objetivo, esas mismas plantaciones tendrán derecho a una línea de reconversión varietal específica para eliminar este fenómeno.

Otros puntos que plantea el documento es que estas plantaciones apliquen en época de floración un sistema de enmallado que evite la polinización cruzada y mantener y ampliar las zonas con posibilidad de asentamientos apícolas. Y para ello, defienden un censo obligatorio y control vía GPS de todos los asentamientos de Castellón, Valencia y Alicante. 

Una decisión unilateral

El Comité de Gestión declinó hacer valoraciones sobre el acuerdo alcanzado por productores y cooperativas con el argumento de que no conocían el documento. No obstante, y según ha podido saber este rotativo, el enfado de la patronal es monumental, ya que ambas partes se habían dado hasta el próximo lunes para intentar llegar a un entente y, por lo tanto, entienden que la Unió y AVA han tomado una decisión unilateral que, además, provocará pérdidas millonarias en el sector citrícola. 

La pelota está ahora en el tejado de la Conselleria, que en las últimas semanas ya había trasladado al sector su intención de no renovar el polémico decreto. 

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