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Covid y menor consumo llevan a mínimos los créditos en Castellón

La deuda de las empresas y familias con la banca ha caído a cifras que no se registran desde el 2004

Un momento de trabajo en la oficina de una entidad financiera, que atiende presencialmente durante la pandemia. Mediterráneo

Si el ahorro está en niveles máximos en Castellón, como publicó Mediterráneo, el crédito cae sin red en la provincia, a pesar de que los bancos compiten ahora por dar préstamos, aunque sea con más garantías que hace unos años. La contención del consumo y los préstamos subvencionados, factores todos con el eje en la pandemia, que es la clave en torno a la que gira la explicación de la evolución registrada.

Al cierre del pasado mes de septiembre, los créditos vigentes en Castellón sumaban 11.319 millones de euros, lo que representa mínimos históricos que no se daban desde el 2004, es decir, desde hace 17 años, antes incluso de que se produjera la grave crisis económica que se inició en el 2008.

De hecho, la recesión, que duró más de una década y casi se encadenó con la provocada por la pandemia del coronavirus, invirtió la tendencia previa por la que los castellonenses mantuvieron durante años una situación en la que su deuda con la banca era muy superior a los depósitos mantenidos en las entidades financieras con sede en la provincia.

Al concluir el tercer trimestre del 2021, eran 14.661 los millones ahorrados en Castellón --solo en depósitos--, frente a los mencionados 11.319 de los créditos vivos en ese momento en el mismo territorio.

El decano del Colegio de Economistas de Castellón, Jaime Querol, apunta como uno de los factores que continúan rebajando la cuantía de los préstamos concedidos la caída del consumo durante la pandemia en determinados bienes, especialmente todo lo relacionado con la hostelería y los viajes, que han llegado a estar prácticamente paralizados, especialmente en los momentos de confinamiento en las viviendas, pero también perimetral entre municipios, comunidades autónomas y países. 

Se trata además, de un consumo que aún no se ha normalizado. Querol explica como dato clave la «incertidumbre» provocada por el covid ha frenado determinadas compras como las del automóvil. «También se produce un cambio de mentalidad en cuanto a los coches como consecuencia del alza del teletrabajo, que hace desaparecer la necesidad de desplazarse para quien los practica», pone de manifiesto.

Empresas, a la baja

En el caso de las empresas, Jaime Querol señala que «la petición de créditos va a la baja porque se han dado préstamos con avales del Instituto de Crédito Oficial (ICO) debido a la pandemia, además de que son muchas las firmas que han visto caer la demanda de sus productos o actividad y, por tanto, no están en condiciones de embarcarse en proyectos que exijan financiación».

Todo esto ocurre en un momento en el que el precio del dinero y la rentabilidad de los depósitos son muy bajos y se da la paradoja de que las entidades financieras «no quieren dinero y se ganan la vida con los créditos e impulsando inversiones». Toda una contradicción que, sin embargo, ocurre, tal y como explica el máximo representante de los economistas.

En la misma línea se pronuncian del lado de la ciudadanía. Juan Carlos Insa, secretario general de la Unión de Consumidores de España (UCE) en Castellón, entiende también que no se piden créditos porque la pandemia ha frenado sueldos y consumos, teniendo en cuenta que «los bancos ahora vuelven a querer dar créditos, porque ha descendido mucho su negocio que está cambiando».

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