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El Periódico Mediterráneo

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ECONOMÍA

Los ganaderos de Castellón trabajan a pérdidas y auguran desabastecimiento

El precio del forraje y la energía ahoga a las 1.5000 explotaciones de la provincia u los fabricantes de piensos piden a la UE que autorice comprar cereal a otros países

La ganadería en Castellón vive una crítica situación por los costes de los piensos y la energía

El miedo se apodera estos días de los propietarios de las 1.500 explotaciones ganaderas de Castellón. De ellos, y también de las casi una decena de empresas que se dedican a la fabricación de piensos para animales. Ucrania es uno de los principales mercados de donde importan cereales (sobre todo maíz y trigo) y hay temor a que en menos de un mes se empiece a notar la escasez de materias primas y los precios se disparen todavía más. «En treinta años que llevo en el sector nunca había vivido una situación tan grave como la de ahora», asegura José Ramón Beltrán, director general de Piensos Vigoran, con sede en Catí.

De enero a junio buena parte de los cereales con los que la industria española fabrica los piensos procede de Ucrania, mientras que en la segunda parte del año se utiliza materia prima de países como Argentina o Brasil. «Lo que pedimos a Europa es que autorice la compra en estos países y eso servirían para cubrir las necesidades de la producción española de alimentos compuestos para animales», explica Beltrán.

Las empresas de piensos viven en una incertidumbre total y los ganaderos de Castellón aseguran que la situación es insostenible. «Todo está por las nubes. La electricidad, el gasóleo para calefacción y los piensos, cuyo precio ha subido una barbaridad», explica Francis Ferreres, técnico de ganadería de la Unió de Llauradors i Ramaders. Ferreres cita dos ejemplos: el maíz cotiza a 370 euros la tonelada, mientras que el trigo o la cebada han subido 30 euros en la última semana. «Estos precios son inasumibles para el sector ganadero, sobre todo si se tiene en cuenta que el precio de la carne es el mismo de siempre», explica.

El grueso de las explotaciones de los sectores porcino y avícola están integradas y, aunque el coste del pienso lo asume la integradora, cuando a esta le va mal al productor le ocurre exactamente lo mismo. «En estos momentos el sector ganadero está perdiendo dinero y eso es inasumible», explica Ferreres que avisa que, si la crisis se alarga, al productor le será más rentable cerrar la granja

Mucho peor están los ganaderos de sectores como el cunícola o el caprino, asfixiados por unos costes cada vez más altos. «El sector está en una tormenta perfecta y si esto continúa podría haber desabastecimiento en los supermercados o una subida de precios tan fuerte que muchas familias no podrían aguantarla», sentencia. 

La citricultura y la pesca también están en jaque

La guerra en Ucrania ha agravado todavía más la situación de la ganadería de Castellón, pero hay otros sectores en una situación muy similar. Los productores de cítricos están ahogados por el alza del combustible, los fertilizantes y la luz que utilizan para el riego y, para colmo, el conflicto puede acabar afectando a las exportaciones de naranjas y mandarinas. De hecho, y en palabras de Jorge García, presidente de la Asociación de Exportadores de Fruta de Castellón (Asociex), las sanciones internacionales que se han impuesto a Rusia podrían provocar que países terceros (Marruecos, Sudáfrica, Egipto...) inunden mercados de la UE al tener que desviar los volúmenes hasta ahora enviados a la zona en conflicto.

Por su parte, las cofradías de pescadores explican que con el actual precio del gasóleo la actividad está dejando de ser rentable para los armadores.


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